HAZAÑA
El alemán David Goettler llegó a la cumbre de la manera sin usar oxígeno embotellado
Icono del consumismo hecho montaña, el Everest ha perdido su aura mágica para abrazar un turismo de selfies en las redes sociales. Aun así, alcanzar el llamado techo del planeta por alguna de sus dos rutas normales sin emplear oxígeno artificial sigue siendo un reto sumamente serio incluso para alpinistas profesionales, un desafío fisiológico de primer orden. Hacerlo de esta manera limpia por una ruta distinta, que requiera escalar de verdad, es casi inhumano.

Se cuentan 10.700 ascensiones desde 1953, año en el que el apicultor neozelandés Edmund Hillary y el nepalés de la etnia sherpa Tenzing Norgay pisaron por vez primera la codiciada cima. Ambos portaban a sus espaldas cilindros conectados a una máscara que les permitía respirar oxígeno embotellado para compensar la disminución de la presión atmosférica. Desde entonces, solo 220 del total de ascensos se han completado sin emplear oxígeno embotellado.

En la década de los 60, estudios científicos determinaron que en el techo del planeta, el ser humano solo podría sobrevivir en posición de descanso, sin caminar ni hacer otra cosa que respirar para seguir vivo, y eso si su cerebro no sufría daños irreparables debido al menor aporte de oxígeno. En 1978, el surtirolés Reinhold Messner y el austríaco Peter Habeler contradijeron los vaticinios y subieron al Everest sin usar oxígeno artificial. El esfuerzo físico fue tan descomunal que alcanzaron la cima arrastrándose, literalmente. Su ejemplo, lejos de animar a la comunidad de alpinistas a prescindir del oxígeno, los desanimó: si estos dos habían sufrido como perros, el resto agonizaría hasta la muerte.
El guía de montaña alemán y alpinista profesional David Goettler escaló este año el Everest sin usar oxígeno embotellado, empleando la ruta original desde Nepal.
Sin oxígeno, Goettler necesitaba una jornada de altas presiones y tiempo más bien cálido, pero tuvo bajas presiones y sufrió temperaturas de 30 grados bajo cero. Necesitaba vientos débiles y los tuvo. Necesitaba el menor tráfico posible, y cuando las oleadas de cima se sucedieron, esperó un poco y lanzó su ataque: estuvo solo en la cima y apenas se cruzó con media docena de aspirantes en su trayecto final.
Necesitaba estar en forma y así lleva años, entrenado por uno de los mejores especialistas, corriendo por la montaña cerca de 100 kilómetros semanales, esquiando, escalando… Necesitaba ser ligero y, de la mano de sus patrocinadores, diseñó prendas versátiles y complementos minimalistas buscando la eficiencia absoluta: nadie le ayudaría a subir y bajar su equipo, ningún sherpa montaría su tienda, fundiría la nieve por él, ni le cuidaría.

El que circula sin oxígeno es un pájaro tan raro como aparentemente débil, y en caso de contratiempo, lo normal es morir ahí mismo. Por todo esto, finalmente, iba a necesitar ser autónomo, cualidad que casi nadie observa en el Everest e iba a necesitar que su organismo no le traicionase.
Fue “una agonía, algo angustioso”, recuerda. Poco después de alcanzar los 8.500 metros, su rendimiento empezó a caer en picado. Empezó el sufrimiento: la intensidad del viento creció, moviendo la nieve y tapando parcialmente la huella: “Apenas eran uno o dos centímetros, pero me hacía resbalar y eso aumentaba mi esfuerzo. Entonces, daba un paso, respiraba cuatro veces como una locomotora, daba otro paso, respiraba cuatro veces… así durante horas” . No sabe cuánto demoró, pero al fin llegó a la cima.
Lo que Gottler usó para subir a la cima
Todo lo que está en las fotos usó Gottleer: Campera de relleno de pluma. Campera 50% pluma y 50% sintético.Chaleco ultraligero. Campera de segunda capa. Camiseta de primera capa. Pantalón de relleno de pluma. Pantalón 50% pluma y 50% sintético.
Malla de pantalón. Malla de pantalón segunda capa. Pasamontañas. Guante de trama fina. Manoplas de plumas. Medias calefaccionables. Baterías y equipo para las medias
Botín interior. Bota. Cubrebotas. Botiquín. Almohada. Bebida isotónica. Quemador.
Escarpín con relleno de plumas. Barritas de cereales. Funda de los escarpines. Vaso.
Miel. Cazuela de titanio. Barras de alimentos. Carga de gas. Geles protectores. Geles protectores. Tienda de campaña. Cantimplora. Cantimplora flask. Calentador de manos
Esterilla inflable.
A esto se agrega: lentes de ventisca, lentes fotocromáticos, máscara, arnés, pico, crampones, reloj GPS, cámara fotográfica, mochila.