La problemática que vive el Maeso: Facultad de Ingeniería no le responde y cuidacoches hacen lo que quieren

Hace tiempo que la directiva del club histórico de Baby Fútbol pretende realizar obras para mejorar condiciones de la cancha, pero no son escuchados por las autoridades y no pueden avanzar.

La Cancha del Maeso Fútbol Club, ubicada en un predio que pertenece a la Universidad de la República y es administrado por la Facultad de Ingeniería.
La Cancha del Maeso Fútbol Club, ubicada en un predio que pertenece a la Universidad de la República y es administrado por la Facultad de Ingeniería.
Foto: Ignacio Sánchez.

No entraba una persona más en el penúltimo show de Cumbia Club del 2025, del pasado 19 de diciembre. Tanto fue el marco de público que acudió al escenario que se montó frente al Club de Golf, que las autoridades cortaron el tránsito en la Rambla desde el Teatro de Verano hasta Bulevar Artigas para que los espectadores pudieran moverse tranquilamente. Ahí surgió un inconveniente para los que fueron en auto y es que no había para poder estacionar cerca del festival.

Por Punta Carretas se veían filas de autos largas con un objetivo: hallar un espacio para aparcar. Sin embargo, algunos resignados comenzaron a circular por Avenida Julio Herrera Reissig y cerca de Itapúa observaron unos cuidacoches que les hacían un gesto. “Acá hay lugar”, decían con el fin de que dejaran sus vehículos ahí.

Subieron la vereda y comenzaron a pararlos en la cancha de baby fútbol del Maeso, que está al lado de la Facultad de Ingeniería (FING) de la Universidad de la República (Udelar). Las personas se bajaron de los vehículos felices tras solucionar el problema, a pesar de que los trabajadores pretendían $500 sin excepciones y a veces no con los mejores modales.

Al mismo tiempo arribaron algunos padres de los niños que juegan en el Maeso y vieron ese panorama tan desolador. No fue la primera vez que se dio una situación con los cuidacoches que usan la cancha del Maeso como estacionamiento. Esto les duele porque el fin no es lucrar con la cancha, sino que sea un espacio recreativo y para ello debe estar en buenas condiciones. Integrantes de la comisión directiva del Maeso se movieron para alertar a las autoridades por esos hechos y, sobre todo, con el objetivo de cuidar el campo de juego. “Hicimos denuncias en la Intendencia de Montevideo (IMM), en la Policía y nadie nos dio una solución”, le confesó Enrico Rossi, quien tiene a su hijo jugando en el club, a Ovación.

Algunos de los vehículos que se estacionaron en la cancha del Maeso en el día del show de Cumbia Club.
Algunos de los vehículos que se estacionaron en la cancha del Maeso en el día del show de Cumbia Club.

Esos episodios sirvieron para que el club intentara dialogar con la FING. ¿El motivo? La Udelar es la dueña del predio donde está la cancha del Maeso, pero la FING lo administra por un comodato que se firmó hace más de 40 años. Lo que establece que cualquier modificación que pretenda realizar el Maeso en la cancha debe contar con el aval del centro educativo. “Mandamos videos y fotos a la Facultad para decirles: ‘No podemos cuidar el predio si no nos permiten avanzar con el proyecto de cerrar la cancha’”, detalló Rossi, sobre parte de las obras que se quieren realizar.

La historia de estas negociaciones entre el Maeso y la Facultad de Ingeniería

Uno de los arcos de la cancha del Maeso.
Uno de los arcos de la cancha del Maeso.
Foto: Ignacio Sánchez.

Desde el Maeso han salido varios exponentes que llegaron a Primera. Dos casos actuales: Diego Vera y Luciano Boggio. El 2026 es un año especial para el club porque cumple 60 años y la actual directiva busca modificar la cancha al ponerle, por ejemplo, césped sintético. “Cuando los niños van practicar o a jugar los partidos, se vuelven con la ropa toda rota y llenos de tierra por las condiciones”.

Ese sueño no es nuevo. En 2023 la directiva del Maeso trabajó para presentarse en el presupuesto participativo, que es el derecho de proponer y luego decidir —a través del voto secreto— la realización de obras y servicios sociales de interés vecinal que financia la IMM, pero precisaba la aprobación de la FING por ser la titular del predio. “Hubo idas y vueltas y el club no se pudo presentar por no tener el aval del propietario”, recordó Rossi.

A mediados de 2025 el Maeso armó una nueva comisión de padres —que integra Rossi— y en conjunto a la directiva del club trabajaron para intentar “reencauzar y recomponer la relación con la Facultad a los efectos de poder cumplir con sus pedidos para realizar las obras”.

Los contactos entre el Maeso y la Facultad de Ingeniería

La cancha del Maeso y de fondo la Facultad de Ingeniería.
La cancha del Maeso y de fondo la Facultad de Ingeniería.
Foto: Ignacio Sánchez.

La comisión de padres entendió que era el momento de actuar y Gustavo Welker, que supo jugar en el equipo hace casi 30 años, intentó contactar al decano de la FING, Pablo Ezzatti. “Fue a través de mails. No hubo respuesta y después entendí por donde podía llegar la no respuesta; me mandaron las comunicaciones que tuvieron algunos años atrás, y lo que pasó fue que la anterior comisión contactó al decano, quien lo derivó con un arquitecto y dio ciertas pautas de cómo hacer el proyecto”, le confesó Welker a Ovación.

“Así como lo presentaron no se lo aceptamos, pero con ciertas condiciones se podría llegar a evaluar el proyecto”, rememoró Welker sobre una comunicación de la FING. Ese diálogo fue entre la facultad y una persona “que no está más en club porque su hijo dejó de jugar en el equipo”. “Entonces entiendo que retomar el contacto para la facultad puede ser un poco pesado”, soslayó.

Sin respuesta del decano, Welker vio una luz de esperanza al conseguir una contestación del arquitecto Adrián Santos, que es asistente académico de plan de obras y mantenimiento de la Facultad de Ingeniería. “Santos dio unas respuestas al padre anterior que encausó el proyecto. Empezó a responder de a poquito. Lo que me dio a entrever es que él no está a cargo ni tiene la potestad de responder por la facultad”, manifestó.

Welker continuó mandándole mails a Santos, hasta que un día recibió uno que le dio aliento. “El decano ya está al tanto de la situación”, le dijo el arquitecto. Fue en noviembre del año pasado y aún no recibió una respuesta de la máxima autoridad de la FING.

“Lo que queremos es mostrarle el proyecto al decano, hablar con él para ver si la Facultad de Ingeniería está de acuerdo con esto para poder avanzar”, concluyó. Maeso necesita respuestas para avanzar y darle a los niños y al barrio un mejor lugar para hacer deporte, pero la Udelar y la FING no dan respuestas.

“La situación está clara”, aseguró el decano de la Facultad de Ingeniería, Pablo Ezzatti

Pablo Ezzatti, decano de la Facultad de Ingeniería.
Pablo Ezzatti, decano de la Facultad de Ingeniería.

Ovación habló con el decano de la Facultad de Ingeniería (FING), Pablo Ezzatti, por el proyecto de la directiva del Maeso para modificar la cancha que está en el predio que pertenece a la Universidad de la República (Udelar). “Estoy de licencia por lo que no soy el decano de la Facultad”, indicó Ezzatti. Sin embargo, se refirió al tema. “Hemos transmitido la situación y los planteos necesarios”, apuntó.

“No tiene nada que ver con la decisión de la facultad; no me interesa dar la versión nuestra porque ya hemos transmitido la situación y los pasos a dar”, dijo.

Ezzatti subrayó que no quería entrar en una “discusión”. “Es un predio de la Udelar, la FING no tiene decisión propia y debe hacer un asesoramiento en distintas partes de la Universidad en un marco de restricciones presupuestales, que no es fácil avanzar en los temas que se quiere”, añadió.

Reiteró que “el contacto existió con la gente que trabaja en el tema y ya se explicó la situación”. “Es un tema que no depende de nosotros”, concluyó Ezzatti, quien es el decano de la FING desde marzo de 2023.

Las obras que planean realizar en la cancha y la utilización para la comunidad del barrio

El escudo del Maeso Fútbol Club.
El escudo del Maeso Fútbol Club.
Foto: Ignacio Sánchez.

El primer paso que pretende dar el Maeso Fútbol Club es conseguir el visto bueno de la Facultad de Ingeniería (FING) para cerrar la cancha y así evitar que los cuidacoches utilicen el predio para estacionar vehículos. “No queremos estar involucrados con esa situación porque el Maeso no usa el predio para poder lucrar. Por eso se nos puede generar un problema porque también es responsabilidad del club lo que pase en ese lugar”, estableció Enrico Rossi.

No es la única reforma que planean llevar adelante, la otra es “la de poner césped artificial”. Desde el club entienden que esas remodelaciones no van a ser solo usufructuadas por el baby fútbol, sino por toda la comunidad del barrio. Es por esto que tuvieron reuniones con colegios como la Escuela Nº 3 Francia —que se encuentra en Echeverría 588—, el Centro de Estudiantes de Ingeniería (CEI) para ofrecerles la cancha. “El club está usufructuando un espacio público que es de gran valor, lo tenemos claro, y entendemos que esa mejora es para que lo aproveche todo el barrio”, profundizó Rossi.

La comisión de padres maneja dos posibilidades para orquestar el proyecto, mientras espera el aval de la FING. Uno es participar del presupuesto participativo de la Intendencia de Montevideo, mientras que el otro es a través de sponsors y donaciones de algunos de los padres de los niños que juegan en el equipo. “Contamos con tres sponsors, que son padres que tienen empresas y están dispuestas a poner o donar plata. Está bueno aprovechar eso porque no se da todo el tiempo que haya esa disponibilidad de gente y del Estado para intentar encauzar un proyecto así”, manifestó Gustavo Welker.

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