"La esencia del guerrero es la lucha": el mensaje de Saralegui tras el histórico descenso de Rampla Juniors

"Fracaso es para los que critican y no reconocen sus miserias, que se entregan antes de iniciar", expresó el entrenador. Dirigió 17 partidos al Picapiedra y no pudo salvarlo de perder la categoría.

Mario Saralegui, director técnico de Rampla Juniors.
Mario Saralegui, director técnico de Rampla Juniors.
Foto: Leonardo Mainé.

Redacción El País
Rampla Juniors vivió ayer domingo uno de los capítulos más tristes de sus 111 años de historia. La derrota 1-0 ante Atenas en el Campus de Maldonado, por la penúltima fecha de la Segunda División Profesional, selló su primer descenso a la Divisional C.

Apenas un año después de haber competido en Primera, el club de la Villa del Cerro enfrentará en 2026 la tercera categoría del fútbol uruguayo, un golpe sin precedentes para su rica historia.

Horas después de la caída, Mario Saralegui —que había asumido el 1º de julio con la misión de revertir un panorama ya crítico— publicó un extenso mensaje en redes sociales.

“El fracaso no existe para el que pelea hasta el final, existe la derrota, la otra cara de la moneda”, comenzó el entrenador, quien sumó 19 de 51 puntos posibles al frente del equipo.

La publicación fue acompañada de una foto suya de su etapa como futbolista, con la camiseta de Rampla y el título: "Mariolo Picapiedra".

En su texto, Saralegui defendió la entrega del plantel y apuntó contra quienes, según él, abandonan o critican desde la comodidad: “Fracaso es para los que abandonan, fracaso es para los que critican y no reconocen sus miserias, que se entregan antes de iniciar, que no les da para empezar y menos para llegar al final, las ratas se tiran del barco”.

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“Gracias a todos por el apoyo —continuó—, esto es una foto, la historia se escribe todos los días, la facilidad del humano para olvidar es inconmensurable, la vida sigue, continúa y siempre lucharemos hasta el final, porque la esencia del guerrero no es ni la victoria ni la derrota, es la lucha". Y terminó con con su clásico: "Va bala".

El mensaje cerró una jornada marcada por la desolación en Rampla. La conversión del club en sociedad anónima deportiva (SAD) y el desembarco del capital extranjero del polémico Foster Gillett (que también invirtió en Estudiantes de La Plata en la vecina orilla), habían prometido devolver a Rampla al protagonismo. Nadie imaginó el presente de incertidumbre y frustración deportiva que se vive por estas horas.

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