- Mientras entrenaba con Uruguay Montevideo el viernes por la mañana, Facundo Silvestre no imaginaba que estaba viviendo sus últimas horas en el fútbol uruguayo. Esa misma tarde recibió un mensaje por Instagram consultándole si le interesaba sumarse a un club de Belice para disputar la Copa Centroamericana de Concacaf. La respuesta fue inmediata.
Dijo que sí. A los pocos minutos le enviaron el precontrato, lo firmó y, apenas unas horas después, ya tenía los pasajes para viajar. Todo ocurrió tan rápido que ni siquiera pudo despedirse de sus compañeros. El sábado de mañana estaba rumbo al aeropuerto acompañado por su padre, quien terminó siendo un apoyo fundamental en una aventura que estuvo cerca de frustrarse antes de comenzar.
El itinerario parecía largo, pero sencillo: Montevideo-Panamá, Panamá-Guatemala y Guatemala-Belice City, donde lo esperaba un traslado de dos horas hasta San Ignacio, la ciudad en la que jugará.
Sin embargo, el primer vuelo se retrasó y todo cambió. Perdió la conexión en Panamá y descubrió que ya no había más vuelos hacia Belice durante todo el fin de semana. La solución llegó desde el propio presidente del club, quien le pidió que insistiera con la aerolínea para que lo llevaran hasta Flores, una ciudad del norte de Guatemala, cercana a la frontera beliceña.
La alternativa funcionó, aunque todavía quedaba lo más complicado. Silvestre aterrizó en Flores cerca de las ocho de la noche y allí lo esperaba un chófer enviado por el club, una persona a la que nunca había visto. Debía recorrer una ruta oscura durante una hora y media hasta la frontera, que cerraba a las diez de la noche. "Yo iba confiando, pero esperando cualquier cosa. Era una ruta sin luces, con muchos puestos al costado, motos sin iluminación... una locura", recordó sobre un trayecto que terminó con final feliz: llegaron diez minutos antes del cierre del paso fronterizo.
Pero todavía faltaba un capítulo más. Al intentar ingresar a Belice surgió un inconveniente inesperado. Su precontrato indicaba una duración de seis meses, mientras que el pasaje de regreso era para apenas un mes después. Sin señal de internet y con la frontera a minutos de cerrar, tuvo que coordinar con su madre desde Uruguay el envío de la documentación correcta por correo electrónico. Recién cuando las autoridades aceptaron los papeles pudo respirar aliviado y completar los últimos 15 minutos de viaje hasta San Ignacio.
Belice City Foto: GentilezaEl primer uruguayo en el fútbol beliceño
Silvestre se convirtió en el primer futbolista uruguayo en jugar en Belice, un destino completamente inédito para jugadores de nuestro país. "Ojalá pueda abrir la puerta para que vengan otros", comentó, ilusionado con que su experiencia sirva como antecedente para futuros compatriotas. Firmó un contrato hasta el 31 de agosto para disputar exclusivamente la Copa Centroamericana de Concacaf, con opción de extender su permanencia si ambas partes quedan conformes.
Un fútbol muy distinto al uruguayo. La primera semana le alcanzó para descubrir un mundo completamente diferente. Belice no tiene al fútbol como prioridad nacional y eso se refleja en la estructura deportiva. No existen categorías infantiles ni juveniles organizadas y muchos jugadores llegan directamente a Primera División sin la formación táctica y técnica que en Uruguay se adquiere desde niño.
Belice City Foto: Gentileza"Acá un chico de 14 años juega en Primera o directamente no juega al fútbol", explicó, sorprendido por una realidad muy distinta a la que vivió durante toda su carrera.
También notó diferencias en la mentalidad competitiva. "Son rápidos y técnicamente buenos, pero no tienen el hambre de competir del sudamericano. A veces no dimensionan la importancia de estos partidos", contó. Incluso reveló que algunos compañeros afrontan la Copa Centroamericana como un encuentro más, pese a tratarse del torneo internacional más importante de clubes de la región.
- La barrera del idioma tampoco ayuda. Aunque el entrenador es español y el inglés no representa un problema para él, los jugadores locales hablan un inglés criollo muy difícil de comprender. Por eso terminó acercándose naturalmente al grupo de extranjeros, integrado por españoles y argentinos, con quienes comparte hotel, entrenamientos y buena parte de su tiempo libre.
Belice City Foto: GentilezaUna vida entre el fútbol y el comercio exterior
La historia de Silvestre también tiene otra particularidad. Además de ser futbolista profesional, es Analista en Comercio Exterior y continúa trabajando mientras desarrolla su carrera deportiva. La decisión de estudiar nació por influencia de sus padres. Primero cursó una tecnicatura en Colonia y, tras mudarse a Montevideo, comenzó la carrera de Comercio Exterior, que terminó el año pasado. Hoy trabaja en importaciones y mantiene contacto con proveedores, incluso desde Belice.
"El trabajo me mantiene la cabeza ocupada y me ayuda a desconectar del fútbol. El fin de semana uno queda muy enroscado con los partidos y esto me permite pensar en otra cosa", explicó. Nunca abandonó los estudios, incluso cuando jugaba competencias internacionales en Uruguay. "Si uno organiza los tiempos, las dos cosas se pueden hacer", aseguró.
Mientras tanto, su nueva rutina transcurre entre entrenamientos a primera hora por el intenso calor, tardes en un pequeño hotel de San Ignacio junto a su padre y la expectativa por debutar en una competición internacional que lo llevó, casi de un día para el otro, al rincón menos pensado del mapa futbolístico.
Facundo Silvestre en Belice Foto: Gentileza
Jugaba en Uruguay Montevideo, lo contactaron por Instagram, firmó, viajó y ahora es el primer uruguayo en Belice
Luego de una odisea en la que perdió un vuelo y estuvo a contrarreloj en un paso de frontera, Facundo Silvestre disfruta del fútbol mientras también trabaja a distancia.
Foto: Gentileza
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