EL FÚTBOL Y YO

Jorge Nasser: Su admiración por el pichón de Suárez y su deseo de llevar a River al éxito

El músico, compositor y guitarrista uruguayo es un "futbolero de ley", un hincha del tejido que a veces se aleja un poco de las canchas para poder frenar la pasión que lo desborda.

Jorge Nasser, un verdadero hincha de River Plate
Jorge Nasser, un verdadero hincha de River Plate. Foto: Estefanía Leal.

Jorge Nasser reconoce que a veces la pasión lo desborda, por eso hasta llegó a separarse un tiempo de las canchas. Pero volvió y lo disfrutó. A su River y a Matías Arezo, al delantero que encuentra como el sucesor de Luis Suárez en la Selección uruguaya. El músico, guitarrista y compositor sabe que en algún momento, cuando deje de tocar, podría unirse a River de otra forma, para ayudarlo a ser campeón.

-¿Hincha de River por el barrio o por herencia familiar?
-Por tradición familiar y por pertenencia a la Aduana. Mi padre, mis tíos, criados en la Aduana y la mayoría empleados portuarios o vinculados a la Administración Nacional de Puertos. Y bueno también residentes en el barrio, en Cerrito y Guaraní era la casa donde ellos se criaron. Ahí no tengo claro si vivieron con mi abuelo o lo hicieron con el hermano mayor que estuvo como a cargo de los siete después que mi abuelo falleció. Primero tenían un kiosco donde se vendía tabaco, se lustraba zapatos y también trabajaban en el puerto. Mi tía vivía en Piedras, mi tío tenía un puesto de embutidos en el Mercado del Puerto. Si bien mi padre cuando se casó se fue a vivir al barrio Bella Vista, así mis amigos de ese barrio y de ese club no se ofenden porque los tengo presentes, yo fui un hincha de River en el barrio Bella Vista. Pero somos de la Aduana, del Olimpia Boxing Club, donde mi padre hacía guantes y toda la vida yendo de Bella Vista a la casa de mi madrina que seguía viviendo en Cerrito y Guaraní. Son decenas de recuerdos, mis tíos jugando al dominó en el bar de la esquina, en el Bar Beatles en Cerrito y Pérez Castellanos, la lotería, el kiosco de enfrente. Todo una bohemia muy linda.

-O sea, ¿sos del River que canta “primeros los de la Aduana y no el del Prado?
-En el Prado está nuestro templo y nosotros peregrinamos al Prado. Es su momento eran las afueras. Vos sabés que soy aficionado al fútbol de verdad y sé que eso es de Olimpia Park, sé que ahí entrenó la Selección uruguaya de los campeones de 1930, sé que cantó Carlos Gardel. Yo le hice una canción al Parque Saroldi, pero que se entienda bien: estamos en el Prado porque es nuestro lugar de diversión. Vamos ahí como quien va a su quinta a su chacra o a su campo deportivo, pero nos sentimos de la Aduana y a la gente del barrio que se quiera arrimar a River o le guste River por supuesto que la recibimos con mucho gusto.

-Tengo claro que sos “futbolero de ley”, como supiste cantar, pero ¿del tejido y no de la butaca o el asiento?
-Soy futbolero del tejido. Y lo volví a comprobar en el partido River-Montevideo City Torque. Si voy termino siempre en el tejido.

-¿Es liberador?
-Es como siento el fútbol. Es como (Diego) Simeone, porque él siente así el fútbol. Hay otros técnicos que son inmutables, que no se mueven, pero cada uno lo siente como puede. Yo siento el fútbol y lo mismo con Uruguay, que es la otra pasión que tengo. Al fútbol lo siento como hincha y es igual hasta con el Vladimir Roslik que es el cuadro de los pibes del barrio, donde juegan mis hijos. No importa, es un once contra once y yo hincho por uno voy a hinchar igual. Los consejos que doy, que siento que tengo que opinar, es un tipo especial de vivir el fútbol y no es la masiva. Viste que ahora todos gritan juntos, se unen al canto de la barra, admito que está bueno, que lo conozco, lo admiro y lo viví en Buenos Aires siendo hincha de River porque curtí la barra con los Borrachos del Tablón, pero lo mío es más de entrecasa. Más de partidos con poca gente, donde el hincha se convierte en protagonista.

-¿Son distintos los hinchas de los equipos chicos a los de los equipos grandes?
-Sin duda. Algunos podrán ser iguales porque hay puntos en común, pero tenés que sentir el fútbol de la forma en la que sos protagonista también porque está en el alambrado, a dos metros del línea y bueno… (risas). Cuando se equivoca no te gusta y cuando acierta le decís: ‘bien, bien, seguí cobrando así’. Esos diálogos te parece que le llegan, como tratás de hacerle llegar a tus jugadores el aliento. En el último partido me importaba mucho hacerle sentir el aliento a Matías Arezo. Es un jugador fantástico. Yo agradezco al destino a verme animado a romper un poco ese distanciamiento y ese bloqueo que tenía de ir a ver fútbol presencial y poder alentar a un jugador tan especial, tan brillante.

-¿Por qué se dio el bloqueo? ¿Qué te sucedió?
-Un poco tratar de controlarme. Controlar esa pasión porque a veces me siento dominado por eso y no está bueno. Yo supongo que eso le debe pasar a mucha gente y decidís no complicar ni complicarte. Te viene una impotencia porque vos hay cosas del club que no las podés solucionar, no son directivo y si querés solucionar te tenés que meter y si lo hacés debe ser en cuerpo y alma porque el fútbol te chupa. Y bueno… ¿de qué vivís? Yo soy músico y la perspectiva era preservarme y preservar una imagen, porque perdés los estribos. Además, hubo pedido de mis hijos, de mi familia, fue multicausal. Sufría en casa porque yo cuando el cuadro pierde yo me amargo y me amargo en serio. Quería ver si podía superarlo, pero contra Torque fui con mis hijos, con mis amigos y fui feliz.

-¿Tus hijos son de River?
-Seguro. Les pasó lo mismo que a mí, no había otra posibilidad. Como me dijo mi viejo: ‘Y de básquetbol tenés que ser de las Alas Rojas’. A mi viejo también le gustaba Las Bóvedas y yo simpatizo con Waston, los cuadros de ahí abajo tienen mis favores.

Desde el tejido
La crítica hacia los jugadores
Foto: Gerardo Pérez.

-La cosa más dura o loca que le gritaste a un línea, ¿se puede publicar?
-Es impublicable. La mayoría de las cosas que digo en el fútbol son impublicables. Al principio arranco bien, con alguna cosita, pero lo que pasa es que cuando vos vas a la cancha ves todo. Te das cuenta cuando algo está cobrado porque lo pidió la hinchada rival. Cuando un juez toma una decisión en una cancha no es solamente lo que está viendo en la incidencia, está lo que va escuchando. De pronto un jugador grita y no fue fauleada, la simulación de los jugadores… El fútbol es maravilloso, es un arte.
-¿Y a tus jugadores cómo los tratás desde el tejido? ¿Se te va la moto?
-Digamos que por vestir la camiseta de River, solamente, no tiene pase para hacer cualquier cosa. Eso está clarísimo. No soy incondicional de los jugadores o por la camiseta, esa cosa como nueva importada de Argentina. Está bien, la entiendo, pero no la siento así. A mí me parece que el hincha tiene que ser crítico, debe tener un espacio para la crítica de sus jugadores, no le vas a dar para atrás sino cruza una línea él. Hay un nivel de rendimiento y de entrega que vos tenés que exigirle al jugador, pero si el jugador no lo cumple vos podés expresarte. Sos un hincha y eso tiene un significado muy grande porque es el que queda siempre, mucho más en este fútbol donde hoy el jugador un año juega en tu cuadro y al siguiente en el cuadro contrario. Entonces, el hincha es el verdadero cliente. Los jugadores son muy importantes y no precisan que el hincha sea incondicional para ser los protagonistas del espectáculo. Entonces, como cualquier competencia o espectáculo están sujetos a las críticas y muchas veces desde la tribuna se dicen cosas que pueden servir. No puede ser que únicamente le sirva el griterío cuando corean su nombre para subirse emocionalmente y agrandarse. A veces alguna crítica le puede servir y no tengo ningún problema en criticar a algún jugador de River.

Matías Arezo, el gran goleador de River Plate
Matías Arezo, el gran goleador de River Plate

-¿Qué jugadores ibas a ver especialmente?
-Muchos, pero “Petete” (Fernando Correa) para mí muy importante. River le ganó con nueves hombres 1-0 a Peñarol con gol de “Petete” Correa a finales de los 90. Juan Ramón (Carrasco), el “Pato” (Carlos Aguilera). Por suerte nosotros hemos tenido jugadores brillantes futbolísticamente, goleadores como (Fernando) Morena mismo, pero a mí me gusta el que está ahora.

-¿Arezo?
-Sí, creo que este muchacho es una cosa infernal. No había podido disfrutarlo como ahora en la cancha. Su estado físico, su porte, parece que fuera un jugador de 28 años por la madurez que tiene adentro de la cancha y la atracción que tiene hacia la pelota. Cuando va a apurar a los defensas los termina complicando, robas pelotas, es un jugador con una agresividad pocas veces vista. Yo creo que, sin ninguna duda, es el sucesor de (Luis) Suárez. Es muy parecido, no quiere perder a nada, es muy agresivo y no hay forma de pararlo. Es un toro. Tuvo una y adentro. Es un jugador serio, no sobra a los rivales, es leal, completo. Produce peligro desde la nada. Es admirable y yo invito a la gente que le gusta el fútbol a que vaya a verlo en vivo antes de que se vaya. Hay que darle minutos y si son minutos de calidad en Europa, Uruguay tiene un 9 para rato y me parece que no compite con el ‘Canario’ (Agustín Álvarez Martínez), son dos jugadores absolutamente complementarios.

-Aquel 1-0 con el gol de “Petete” a Peñarol, ¿fue el mejor partido?
-También los de la era Carrasco. Muchos partidos buenos para recordar. A mí me gusta ganar mucho en la cancha de Danubio. Son cosas de hincha de cuadro chico, pero es una cancha y una hinchada que se hace sentir en su campo. Me acuerdo un partido de un gol del “Mota” Souza. Fue un 1-0 en un partido parejo. Un partido lindo. A mí me gusta mucho el fútbol uruguayo, con todo el respeto que tengo del fútbol europeo, de sus estrellas y que se disfruta y te hace decir que juegan a otra cosa, esto no lo cambio nada. Este partido parejo entre equipos chicos y por puntos que duelen hay que ir a verlo porque vas a ver fútbol de verdad.

-¿Qué te gusta del fútbol nuestro?
-El amor propio de los jugadores. El fútbol es un juego colectivo por excelencia y es un canto al trabajo en equipo, pero todo lo que pasa en el fútbol me gusta. Todas las situaciones del fútbol son épicas y el uruguayo lo vive y siente así.

Un recuerdo

La camiseta del "Canguro" Richard Porta

-¿Qué jugador te regaló una camiseta sin que vos se la pidas?
-Richard, el “Canguro” (Porta). Un goleador de raza y un jugador que sobrellevó una lesión que lo tuvo parado un tiempo largo. Mucha gente me decía que no iba a poder volver a jugar por la rodilla, pero lo superó. Volvió, fue goleador del fútbol uruguayo con “JR” y me regaló una camiseta. Fue con mi botija a la cancha, ese día hizo tres goles y me dijo: ‘me lo tenés que traer todos los partidos’ (risas). Imponente, Richard, lo quiero mucho.

-¿Cuál es la cuenta pendiente que tenés con River?
-De repente hacer algo más por el club de lo que hago. Creo que me gustaría. Por alguna razón si dejara de tocar seguro que trataría de hacer algo importante para el club, no sé si dirigir, de ser presidente o de ir al lugar en el que el club me necesite. Pero sé que sería 24/7 porque no hay otra forma de llegar. Me gustaría participar, tomar decisiones porque es lo único que no hecho en River. No tengo nada que decir de la dirigencia, aprendí mucho con Juan José Tudurí, de Donato Rivas y sigo aprendiendo porque Willie Tucci me parece un tipo increíble y que está metido en el club, pero si River todavía no salió campeón me gustaría poder agarrarlo y llevarlo a ser campeón. Sí, me gustaría.

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