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Fossati y la Celeste de Bielsa: "Contra Argentina fue el pico más alto; los demás fueron partidos normales"

El flamante entrenador de la selección de Perú habló sobre la intimidad de su llegada a la bicolor, cómo imagina el partido ante Uruguay y el duro momento con Avellino.

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Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Foto: Archivo El País

A fines de diciembre, se confirmó lo que había sido un secreto a voces durante unos meses: Jorge Fossati (71) aceptó el desafío de convertirse en el entrenador de la selección de Perú, tras consagrarse campeón con el equipo local, Universitario. La llegada del uruguayo a ponerse al mando de la bicolor se materializó en un momento oportuno, marcado por el bajo rendimiento de la selección en las Eliminatorias -últimos, con solo dos puntos en seis fechas- y el final del campeonato local con Universitario.

Sin embargo, la negociación no fue instantánea: “Al principio se demoró porque después de un primer contacto me entero, o me cuentan, que todavía no habían llegado a un acuerdo con el técnico saliente. Entonces hasta que no resolvieran eso decidí entrar en un impasse. Todo comenzó en la primera semana de diciembre, pero terminamos de ponernos de acuerdo el 20 de ese mes, confesó.

Una vez que el entrenador arregló las cuestiones económicas para él y su equipo, asumió el desafío pensando en el resto de la clasificación al Mundial de 2026 y la Copa América que será entre junio y julio en Estados Unidos.

La propuesta de dirigir a la selección peruana sedujo a Fossati por dos razones fundamentales. En primer lugar, su convicción de que dirigir una selección es lo más grande que puede suceder en la carrera de un entrenador, una mentalidad arraigada en su experiencia en Uruguay: “No hay club más importante que la selección en ningún país, la selección es la representativa del país y punto”, sentenció.

Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Foto: Archivo El País

En segundo lugar, la experiencia positiva que tuvo en Perú desde marzo del año pasado, donde la afición de Universitario y el resto del público le brindó un cariño enorme y un respeto que trascendió los resultados. “Nos costó salir del club porque estábamos muy bien allí, pero tomamos en cuenta que teníamos estas fechas FIFA y, especialmente, la Copa América antes de volver a las Eliminatorias. Sabemos que la situación es complicadísima, pero también analizamos que los jugadores peruanos tienen capacidad y si logramos plasmar la idea, creo que podemos tener un equipo fuerte y competitivo. No digo que no existiera antes, pero no se dieron los resultados y eso no es algo que yo pueda negar o disimular porque son números fríos”, reflexionó.

En cuanto a enfrentar a Uruguay en octubre, el técnico reconoció la dualidad de sentimientos. “Dentro de la charla interna en nuestro grupo del cuerpo técnico, hablamos que nuestro tercer partido de Eliminatoria es frente a Uruguay. Es obvio que nosotros nacimos uruguayos y moriremos como tales. El amor por mi país no me lo cambia nadie ni va a cambiar nunca, simplemente, dentro de una cancha de fútbol y habiendo asumido la responsabilidad de dirigir a la selección de Perú, durante el desarrollo del partido trataremos de abstraernos totalmente y vamos a mirar la bandera de Perú, también por el cariño al pueblo peruano”, destacó.

Como entrenador, Fossati analizó el rendimiento de la selección de Uruguay al mando del argentino Marcelo Bielsa y sus últimos resultados. En ese sentido elogió la dinámica y verticalidad del equipo: “El partido contra Argentina representó, a mi parecer, el pico más alto de rendimiento de Uruguay. Podría resumir diciendo que fue el mejor partido que he presenciado del equipo en cuanto al manejo y control del juego, así como el carácter con el que jugaron, algo que no se veía desde hace muchos años. Sin embargo, considero este encuentro como una excepción. Los demás partidos me parecieron normales, sin nada extraordinario. Por ejemplo, contra Brasil noté un equipo uruguayo histórico, bien estructurado defensivamente y con la capacidad de salir rápido al contragolpe. Esa estrategia, a lo largo de los años, la he visto muchas veces”, resaltó.

Campeón.

Sobre el campeonato con Universitario, el técnico describió: “La liga peruana es muy exigente, partiendo de la base de lo geográfico: tenés altura de más de tres mil metros, selva con cuarenta grados o más, muchísima humedad, viajes permanentes y varios equipos fuertes”.

Sin embargo, el equipo superó todas las adversidades que enfrentó, dentro y fuera de la cancha, consagrándose ante Alianza Lima en una final muy emocionante que hasta tuvo algo de drama.

Universitario se impuso en la cancha de su clásico rival por 2 a 1. Pese a ello, cuando el árbitro dio el pitazo final, todo el estadio quedó a oscuras. Cuerpo técnico y jugadores vivieron momentos de tensión e incertidumbre. “Cuando el árbitro hizo sonar su silbato y marcó la mitad de la cancha, las luces se apagaron. En ese instante, me arrodillé y me persigné agradeciendo a Dios por otro título, como hago siempre. Al levantarme, grité a los jugadores que se reunieran en el centro del campo, ya que no sabíamos qué podía suceder en caso de que alguien intentara agredirnos. La repentina oscuridad en el estadio generó momentos de preocupación. Aunque pareció haber algún intento de agredirnos, afortunadamente, no se materializó y todo quedó en una anécdota, aunque no necesariamente feliz”, señaló.

Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Jorge Fossati en su rol de entrenador en Perú.
Foto: Archivo El País

El duro momento de Sebastián Avellino.

En el mes de junio, el preparador físico uruguayo del cuerpo técnico de Fossati, Sebastián Avellino, permaneció 12 días en prisión en Brasil después de ser detenido porque se consideró que hizo gestos racistas en el partido de ida por la Copa Sudamericana ante Corinthians. Este episodio tuvo un impacto muy importante sobre el plantel y el ánimo del cuerpo técnico.

“Fue un golpe durísimo. Somos un cuerpo técnico que llevamos mucho tiempo trabajando juntos, somos amigos y casi como un apéndice de la familia. La injusticia, desde el punto de vista profesional, nos afectó profundamente. Avellino, el único sancionado, es una persona más que correcta, y nunca esperaríamos ese tipo de reacciones de él”, sentenció.

Fossati destacó que el momento fue realmente impactante y describió lo que vivieron aquella noche de junio: “Desde una hora antes del partido, Sebastián Avellino fue objeto de insultos, agresiones y provocaciones. A pesar de que intentaron agredirlo, lograron contener la situación. Su detención fue injustificada, y a pesar de nuestra impotencia, tuvimos que concentrarnos en lo que venía”, recordó.

Y concluyó: “Tuvimos que reunir fuerzas, incluso por Sebastián, ya que después del partido enfrentábamos el clásico ante Alianza Lima como visitantes en Matute. El día que liberaron a Sebastián, yo estaba con el director de fútbol hablando antes del entrenamiento y vino la jefa de prensa y nos avisó que lo habían liberado. Por eso seguí, pero había decidido que si no teníamos noticias de Sebastián hasta el lunes, renunciaría definitivamente”.

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