El abuelo era defensa y el tío también. Papá jugaba de lateral. Mientras tanto, su hermana se las ingenió para seguir en cancha luego de que el femenino dejara de existir. El vínculo de Enzo Cabrera (22) con Río Negro de San José es un legado familiar. No se le enseñó, nació inmerso en ese amor y la “primera ropa” que usó fue una camiseta de la institución. “Es mi club de toda la vida, tenemos una lista historia familiar de identificación y pertenencia con el club, mi padre jugaba de lateral y yo le salí delantero”, expresa Cabrera, que es extremo derecho pero desde que está en Danubio lo han utilizado por el sector izquierdo.
Los consejos en casa nunca faltaron. “Hasta ahora los tengo con mi viejo y con mi tío ahí, son muy intensos, la verdad, la re viven”, dice Enzo, que no siempre metió goles en el interior. “En 2020 juego con la selección allá en el interior, me contacta un representante que en su momento estaba interesado y me trajo a probar a Nacional. Estuve un año y medio, estuvo la pandemia entre medio, después de ese año quedé libre, fui a Torque, jugué un año más y después me fui para Río Negro en 2023”.
El primer año de regreso a San José (antes fue a otro equipo pero no le convenció) se quedó cerca de campeonar al perder la semifinal y luego, en 2025, cayeron ante Universitario de Salto en la final. Y aunque hoy busca su lugar en la Franja, es una meta pendiente: “Tengo pendiente levantar una copa en Primera División con Río Negro, perdimos la final el año pasado y después el otro año perdimos la semifinal, siempre andamos ahí”.
El sueño se pospone pero por una buena razón y quien entrena en el equipo de Maroñas desde octubre, va por su primer temporada en la Primera División, en donde no tendrá (tan cerca) a su apoyo incondicional. Su hermana Tatiana, exjugadora de femenino, siempre estaba dentro de la cancha y celebraba los goles con Enzo.
“En los momentos tristes ha estado ella, que es la primera que tengo cerca dentro de la cancha. También hay un par de fotos lindas de festejos y abrazos que quedan de recuerdo. Cuando perdimos contra el Laureles, yo me puse a llorar y fue la primera en abrazarme y en tratar de consolarme”, comenta sobre su hermana, que también ha entrado a alguna que otra pelea: “En el fútbol interior pasan muchas cosas que no se deben hacer. Con la selección, que salimos campeones de interior el año pasado, se armó una bataola que salió en todos lados y ella salió a correr y defenderme”.
De aquella camada de Nacional a la que perteneció solo queda el arquero Nacho Suárez, que ya estaba en Primera pero bajaba a jugar a su categoría. Algún excompañero está en el exterior como Mateo Antoni (Alianza Lima) y otros serán rivales como sucede con Rodrigo Chagas (Juventud) o Guillermo López (Deportivo Maldonado). No será el único duelo entre conocidos porque Enzo tendrá la posibilidad de enfrentar a su primo. Cuando Danubio juegue ante Wanderers se cruzará en la banda con Nahuel Furtado. “Está bueno reencontrarse con excompañeros; con mi primo estuvimos charlando esta última semana de esa linda rivalidad, ojalá nos toque jugar a los dos, ya se ha hablando y después del partido va a ser otra cosa”, expresó.
Su captación lleva el sello de Gustavo Matosas, quien tras ver un partido de la Copa del Interior se contactó con el extremo para que firme por un año en la Franja. “El año pasado tenía menos participación porque no podía jugar, el grupo me recibió muy bien”, afirma Enzo que festeja la estadía del Indio Velázquez en la Franja casi como un gol. El zaguero es el encargado de levantarlo para llevarlo a la prácticas, viaje al que también se unen los hermanos Nicolás y Benjamín Azambuja y Bautista Pereira.
“Tuvimos una charla de técnico a jugador, es un loco que siempre está a la orden para lo que necesitamos, eso nos hace sentir cómodos. Voy a jugar donde él entienda que yo pueda dar mi mejor versión”.
Diego Monarriz lo paró como titular en los 60 minutos del amistoso en el que Danubio venció 5-1 a Nacional con un gol del maragato y aunque lo habían trabajado en la semana y se sintió “cómodo” no pudo normalizar “jugar contra esos monstruos que el año pasado veía por la televisión”.
El objetivo del club es claro y Enzo Cabrera lo transmite: “Espero pelear el Campeonato Uruguayo y meternos en copas internacionales, que también es primordial”, concluye.
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