Redacción El País
La escena se dio en tierras sanduceras y fue, por momentos, digna de guion. Uno debutaba con Nacional. El otro intentaba evitar que ese estreno fuera con goles. El cruce entre Maximiliano Gómez y Leonardo Gómez —hermanos de sangre, pero rivales por una noche— fue uno de los condimentos especiales que dejó la victoria tricolor 4-0 frente a Paysandú en el amistoso disputado el pasado miércoles por la noche.
Leonardo, zaguero de Paysandú, fue titular y tuvo su primer cruce directo con su hermano a los pocos minutos. Salió a presionarlo alto y ganó el duelo. Pero no pudo sostenerlo.
A los 12 minutos, una mala salida del arquero Nazareno Ferreyra terminó condicionando a la defensa con un error que Maxi Gómez no perdonó: presionó, recuperó sobre la medialuna y sacó un derechazo cruzado, rastrero, para marcar el 1-0.
La historia no le dio revancha al defensa: salió en el entretiempo y no volvió a la cancha. En su lugar ingresó Bruno Firpo. Y del otro lado, Maxi no detuvo su noche soñada porque, al jugar los 90 minutos, tendría tiempo para uno más.
En el tramo final del partido, ya sin su hermano en cancha, el sanducero puso cifras definitivas con el 4-0 a los 87 minutos. De esa manera, cerró una actuación que ilusionó a los hinchas y que, de paso, le ganó el duelo fraterno.
El delantero de 28 años tuvo un estreno ideal: dos goles en su primer partido con la camiseta de Nacional. Del otro lado, su hermano menor pagó caro un error del arquero que le abrió paso a una de las figuras de la noche.
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