El 4-3-3 con el que Peñarol arrancó el Torneo Clausura parece haber quedado en el olvido. Fue un esquema que dejó dudas, principalmente por ver a Matías Arezo volcado sobre una banda, casi de puntero y entrando poco en juego.
Darío Rodríguez no dudó y para el siguiente partido volvió al 4-2-3-1 que tanto rédito le había dado a Peñarol en el correr del año, también sabiendo que contaba con un solo “9” disponible por la lesión de Abel Hernández. Más allá de no haber logrado el triunfo ante La Luz, mostró otro nivel y ante Boston River repitió. Dos volantes centrales, tres mediocampistas ofensivos y un delantero.
Con ese sistema saltó a la cancha del Parque Artigas, pero a medida que los minutos pasaron, tuvo que hacer cambios. Algunas de posición como cuando pasó a Maximiliano Olivera al lateral (de gran rendimiento) por la lesión de Lucas Hernández y otras directamente de esquema.
Fue quien comenzó como zaguero, y luego pasó al lateral, una de las grandes figuras del equipo mirasol, primero por su rendimiento y luego por su entrega y su voz de mando desde el fondo que lo han caracterizado en los dos partidos que jugó en el Clausura.
El entrenador mirasol mandó a la cancha a Pedro Milans y Camilo Mayada y ahí se vio el primer cambio de esquema porque pasó a jugar con un 4-4-2. Mayada por derecha, Damián García y Sebastián Rodríguez por el medio y Valentín Rodríguez por la izquierda con Franco González y Matías Arezo en el ataque.
De todas maneras, con el resultado a favor y con Boston River que sumaba hombres en el ataque, el técnico mirasol volvió a meter mano y pasó, esta vez, a un 4-1-4-1.
Los ingresos de Ignacio Sosa y Santiago Homenchenko dieron paso a que ambos se coloquen por delante de Damián García con Mayada y Valentín Rodríguez a sus costados y Arezo como el único atacante.
Tres esquemas en 90 minutos, uno para cada momento del partido, lo que demuestra que Peñarol no solo tiene recambio en los nombres, también en la forma de jugar. Cambios que no siempre quedan visibles, pero que pueden ser claves en el desarrollo de los encuentros.