Congoja en Nacional por el fallecimiento del argentino Miguel Ignomiriello, de 99 años, quien supo dirigir al primer equipo pero su gran andar estuvo en las formativas del club tricolor al potenciar a varios jugadores.
En 1974 Ignomiriello asumió en el albo para poder dirigirlo. Su etapa fue hasta 1975 donde estuvo al mando del equipo durante 33 partidos en lo que obtuvo 19 victorias, seis empates y ocho derrotas.
Sin embargo, lo bueno del argentino se vio en las divisiones formativas al potenciar jugadores como Juan Ramón Carrasco, Alfredo de los Santos, Alfonso Darío Pereyra, Hebert Revetria y Martín Artigas Taborda.
Cabe destacar que en 1976 Ignomiriello volvió a su país para tomar las riendas de Independiente de Avellaneda.
La carrera de Miguel Ingomiriello
En La Plata se lo considera como una de las figuras emblemáticas de la llamada “escuela pincha” en la que se identifica, entre otros grandes técnicos, a Osvaldo Zubeldía, Carlos Bilardo y Alejandro Sabella. Pero Don Miguel comenzó su vínculo más intenso con el mundo de la pelota en Gimnasia, a los 16, y en su vida logró lo que muy pocos: trabajar en los dos equipos platenses con una rivalidad profunda y haber dejado un hermoso recuerdo en ambas instituciones.
Nacido en la capital bonaerense el 11 de junio de 1927, Ignomiriello logró trascender más allá de su figura inseparable de la identidad futbolística de la ciudad. En el Lobo llegó a cumplir su primera función en un plantel de mayores durante 1957 como preparador físico, la función inicial tras recibirse en la Universidad platense. En 1963, una década después de obtener el título de director técnico, arribó a las inferiores de Estudiantes para formar al grupo juvenil que se consagró en 1965 y se convirtió en la base de los planteles campeones de América y del mundo con Zubeldía.
De esa cantera surgieron siete futbolistas que integrarían el equipo campeón intercontinental de 1968 frente al Manchester United.
La forma de trabajo de Miguel Ingomiriello
Su método de trabajo, basado en la disciplina, la preparación integral y la búsqueda permanente de la superación, lo convirtió en una referencia ineludible para varias generaciones. También tuvo detractores: César Menotti, que se alejó de Rosario Central cuando Miguel era su DT porque no compartía la metodología de entrenamiento y concentración, y sería luego el líder de la primera selección campeona del mundo, en el ciclo que le siguió, en 1978.
Ignomiriello también dirigió a San Lorenzo, Independiente, Nacional, Vélez, Platense y Chacarita. Su última etapa como director técnico fue en 2013 en Parque del Plata, de Uruguay. Los reconocimientos que trascendieron las canchas llegaron como consecuencia de su vida dedicada al deporte: fue distinguido como Ciudadano Ilustre de La Plata, recibió el título de Profesional Distinguido de Rosario y, en octubre de 2025, el de Personalidad Destacada del deporte de la Provincia de Buenos Aires.
Con información de La Nación (GDA)