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Boghossian: por qué Uruguay Montevideo es su casa, el rol de Acevedo y el día que se enojó Gallardo en Nacional

El director técnico del equipo revelación de la Segunda División contó en qué momento se comenzó a gestar su deseo de dirigir, cuáles son los pilares de su idea de juego y qué aspectos trata de incorporar de los entrenadores que tuvo durante su trayectoria como delantero.

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Joaquín Boghossian, director técnico de Uruguay Montevideo.
Joaquín Boghossian, director técnico de Uruguay Montevideo.
Foto: Estefanía Leal.

Redacción El País
Era una cuestión de fuego interno. Un camino que se construyó desde la observación y tuvo su inicio cuando Joaquín Boghossian tenía 21 años. El clima en Cerro durante 2009 era de conformidad por el séptimo puesto obtenido en la primera parte del año, pero con la llegada deEduardo Acevedohubo una frase que lo marcó: “No puedo creer que con el equipo que tienen estén conformes con haber salido séptimos. Si yo agarro es para que seamos campeones”, dijo.

El impacto fue inmediato. La expresión sedujo al plantel y se vio reflejada en la Liguilla que terminaron ganando. Pero Acevedo también se ganó un futuro colega de profesión. “Él me encendió la chispita por dirigir. Cuando lo vi planificar y cómo se comunicaba empecé a mirar con otros ojos los laburos que hacíamos en cancha, las planificaciones de los entrenadores durante mi carrera, qué cosas me gustaban de ellos, cuáles no y las anotaba para repetir lo bueno”, contó el actual entrenador de Uruguay Montevideo.

Ya con una carrera hecha, a los 33 años, y estando una vez más en el equipo albiceleste, le llegó un llamado de Mario Szlafmyc para ser asistente técnico en Central Español. En plenitud física, sintió que era el momento de colgar los botines y no se arrepiente: “No sufrí el día después, siento que disfruto más dirigir que jugar”.

“Siempre consideré que tenía que tener pasos previos como asistente para conocer cómo funcionaba un cuerpo técnico, qué se le podía exigir a un analista, asistente o entrenador principal”, expresó. Y eso fue lo que hizo en el Palermitano, también en Atenas y en Boston River, donde adquirió experiencia en Copa Libertadores.

La chance de su debut como entrenador principal le llegó en el lugar soñado: Uruguay Montevideo. ¿Por qué es el lugar ideal? Porque es su barrio. Boghossian pasó toda su infancia y adolescencia allí, en una casa situada a una cuadra de la cancha. “Ayer estábamos haciendo una sesión de fuerza en un costado de la cancha y yo veía la casa donde me crié mientras dirigía el entrenamiento. En la calle donde me crié, donde jugaba a la pelota. Entonces creo que ver eso es un plus”, contó el DT del escolta de la Segunda División.

La idea de juego siempre la tuvo clara: un bloque defensivo “intenso”, hacer que para el rival sea incómodo jugar a través de la presión y en la fase ofensiva apelar a la tenencia y el juego directo.

La eficacia defensiva la cumplió casi a la perfección con el récord de imbatibilidad de 1001 minutos logrado por Carlos Techera. “El grupo se merecía haber marcado un mojón en la historia dejando el nombre de Uruguay Montevideo como el equipo menos vencido de la historia del profesionalismo”.

La influencia que tuvo Marcelo Gallardo, su DT en Nacional

Boghossian recordó qué le dejó haber sido dirigido porMarcelo Gallardo en Nacional: “En un momento estaba teniendo pocos minutos, me agarró y me dijo: ‘Mirá, Flaco, no siento que estoy en deuda, pero me gustaría darte más minutos porque sos un tipo que entrena muy bien y me duele tener que dejarte afuera por momentos, pero quiero que sepas que veo el esfuerzo y te sigo precisando‘”.

A su vez. se refirió a qué tipo de líder es el entrenador argentino: "Es un líder muy abierto, es optimista, siempre está convencido que va a ganar y después es un tipo que sí es de bajar línea, obviamente, pero después es abierto al diálogo, está cerca del jugador y si él no puede su cuerpo técnico está pendiente de cómo estás".

En este sentido, el exdelantero añadió: "Tiene esa inteligencia emocional para intentar sentir lo que siente el otro, esa empatía y el estar pendiente para estar cerca era lo que más lo destacaba. Era muy difícil que a él se le escapara algo, pero si había algo que no le gustaba era totalmente dictatorial, te planchaba donde te tuviera que planchar. Si había algo que no le gustaba te lo decía en el momento calentándose, pero siempre tuvo las palabras justas, en momentos de calentura y de tranquilidad. Fue un liderazgo muy bueno, aprendí mucho e intento aplicarlo con muchos errores y algún acierto".

Por último, hizo alusión a la vez que algunos jugadores (incluyéndolo) habían dicho a nivel público que el equipo atacaba y defendía de diferente manera y el DT se enojó: “Llegó un día con una calentura bárbara y dijo: ‘No quiero escuchar nunca más que digan que atacamos de una forma y defendemos de otra, acá defendemos y atacamos todos juntos. Si hay cagada en la fase defensiva, es del “9”. Y si es en ofensiva es del arquero; déjense de romper las pelotas con ese discurso‘. Y en un minuto resolvió el tema”.

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