Argento-arachán: la historia de Gino Santilli, Banfield, su hogar en Cerro Largo y el gol de arco a arco

Jugó 46 de los 48 partidos del equipo en 2025 y sueña con "dar un paso al frente en su carrera". Vuelve a Banfield en enero porque termina un préstamo que duró dos años y medio. Peñarol se interesó por él en junio.

Gino Santilli con Cerro Largo en el Campeón del Siglo
Gino Santilli con Cerro Largo en el Campeón del Siglo.
Foto: Leonardo Mainé

No hay lugar como el hogar, dicen, y eso fue Melo para Gino Santilli durante dos años y medio. Un argentino pero de pueblo, que disfruta la tranquilidad sobre el barullo de la ciudad y fue lo que encontró en Cerro Largo después de cinco años en Buenos Aires.

El espigado arquero que hace pocos días metió un golazo de arco a arco en el Ubilla, nació en Empalme Villa Constitución, una localidad santafesina de poco más de 6.000 habitantes, ubicada a unos 50 kilómetros de Rosario y a 5 km de Villa Constitución, a lo que él llama “la ciudad”.

“Juego al fútbol desde los cinco años. Siempre me gustó atajar porque mi papá era arquero en la liga amateur de mi pueblo. Pero él no quería que yo ataje porque decía que iba a sufrir mucho de chico y me iba a aburrir, porque porque había partidos que ni me iban a patear al arco y por ahí me podía hacer un gol en contra y cosas así. Entonces me mandó a jugar de ‘9’, dijo en entrevista con Ovación.

"Me encantaba también porque vivía haciendo goles, pero a los 14 se lesionaron los goleros de mi cuadro (el Club Atlético Empalme, donde jugó desde los cinco hasta los 17 años) y cambié de una punta a la otra de la cancha: volví al arco. Al principio no estaba convencido porque después de tantos años cambiar de posición, que los compañeros de repente te vieran caer con los guantes, era medio raro. Pero en el club me impulsaron y mi papá también, y gracias a esa decisión hoy estoy viviendo del fútbol”, agregó.

Contó que son “arqueros distintos” él y su padre. “Mi papá es más bajo y era medio loco, yo soy más posicional y centrado”, señaló. Y que más que darle “consejos o indicaciones”, es su apoyo incondicional para desahogarse cuando lo necesita.

Gino Santilli con Cerro Largo en el Gran Parque Central
Gino Santilli con Cerro Largo en el Gran Parque Central.
Foto: Leonardo Mainé

La vida en Melo

“Yo estaba acostumbrado a la ciudad chica, familiera, y venía de estar cinco años en Buenos Aires mientras jugaba en Banfield. Cambió mi estilo de vida, yo venía de un pueblo, de ir caminando a todos lados, de saludar a todos los vecinos, y pasé hasta una ciudad gigante donde sos uno más, tardás media hora para ir a cualquier lado. Y si bien me gustaba, creo que necesitaba un poco el volver a las raíces”, expresó sobre la ciudad que lo adoptó.

“Melo me dio eso. Tranquilidad, poder enfocarme más en el fútbol, pero también de ir a pasear caminando, con mi pareja y nuestra perra, ir al parque caminando o en bicicleta, juntarme con mis compañeros a comer asado, a tomar mate. Encontré una ciudad que me respaldó desde el primer momento, generé muchas relaciones por fuera del fútbol que no me hubiese imaginado. La gente se ha aportado de 10 conmigo, siempre muy respetuosa. La verdad que Melo va a ser siempre mi lugar en el Uruguay cuando quiera volver”, admitió.

Santilli se siente “muy arraigado” a su pueblo y, como los arachanes también a Melo, siente una conexión. Y considera que: “Capaz es raro decir que soy un melense, pero me siento parte, cercano a la ciudad. La gente me ha hecho sentir como en mi casa y eso para mí no tiene precio”.

Desde hace dos años y medio vive en la capital de Cerro Largo junto a Daniela, su novia, y su perra Miel.

Gino Santilli en Melo junto a su novia Daniela y su perra Miel
Gino Santilli en Melo junto a su novia Daniela y su perra Miel.
Foto: cortesía.

El desarraigo de su pueblo e inferiores en Banfield

Cuando cumplió 16 empezaron a llegar propuestas de reclutadores para probar suerte en clubes de AFA. “Te ibas una semana o unos cuantos días a la pensión de cada club a entrenar”, contó. También que se probó en unos cinco clubes diferentes y con 17 años casi había tirado la toalla, hasta que llegó la oportunidad en el Taladro.

“Fue en noviembre —recordó— y desde la primer práctica sentí que podía ser el lugar indicado. Aparte ya con 17 años era esa o desistir un poco del sueño de llegar a AFA. Pero entrené tres días y quedé, y en enero arranqué la pretemporada con mis compañeros de quinta”.

“Al principio me sentía lejísimos. Atajaba bien, pero a nivel técnico me faltaba mucho. Creo que quedé por la altura y por físico potenciable. Pero sinceramente -admitió- las primeras semanas en el club fueron frustrantes porque tenía compañeros que volaban, que ya estaban hace años en el club, que a nivel coordinativo y técnico estaban despegados”.

Recordó que le costaban mucho “las caídas, la coordinación, la velocidad”, pero en Banfield tuvo profesores y compañeros que fueron un ejemplo a quiénes seguir. “Escuché mucho y aprendí de mirar entrenar a compañeros como Facu Sanguinetti, Facu Cambeses o Facu Altamirano, que hoy son unos monstruos”.

Gino Santilli celebrando con la camiseta de Cerro Largo.
Gino Santilli celebrando con la camiseta de Cerro Largo.
Foto: ginosantilli1 en Instagram.

El préstamo largo en Cerro Largo

Cerro Largo. El gol de arco a arco a Liverpool fue la frutilla de la torta para una temporada de consolidación. El 2025 fue un paso al frente en la carrera de Santilli por rendimiento y continuidad: jugó 46 partidos de los 48 del club y en 15 mantuvo su arco invicto.

“El año pasado me tocó alternar bastante, pero este año tuve la regularidad que necesitaba. Fue desgastante, pero disfruté muchísimo la seguidilla de partidos, los viajes, jugar partidos internacionales...”, reconoció el santafesino.

Llegó al arachán cuando lo dirigía Nacho Ordóñez y debutó a los dos días, en un empate sin goles con River en el Saroldi. A los pocos días volvió a ser titular contra Nacional en el Ubilla, empate 2-2: “Fue un partidazo, además estaba mi mamá en la tribuna que me había ido a ver a Melo, lo empatamos en la hora con gol del Negro Hugo Silveira”. Y entre risas recordó: “Ostojich me sacó mi primera amarilla a nivel profesional, pensó que estaba haciendo tiempo pero fue un malentendido”.

Esa temporada venía bien hasta que se rompió los meniscos y se perdió la recta final del 2023. Después llegó Bruno Silva: “Yo con él no atajé nunca, fui suplente de Rodrigo Formento, pero me dejó muchas enseñanzas humanas y deportivas, le fui muy agradecido”. Y a mediados de 2024 llegó Daniel Núñez.

“A mí se me vencía el préstamo, pero Ernesto Dehl confió en mí. ‘Quiero que renueves porque cuando te tocó atajar demostraste estar a la altura, el futuro es incierto pero quiero contar con vos para lo que viene’, me dijo. Y yo quería una revancha en Cerro Largo porque habían confiado en mí”, explicó.

La temporada 2025 fue de ensueño: “Nuestro objetivo era ganarle a Danubio por Sudamericana, después era disfrute pero fue histórico. Ganamos en Brasil y en Argentina, y yo creo que la localía en el Centenario no nos favoreció, creo que hubiéramos jugado mejor en un estadio más acorde al Ubilla”.

Entre sus mejores partidos, dijo, estuvo la victoria al Vitória de visitante: “No tuve muchas intervenciones, pero sí en momentos clave. En el momento que tuve que aparecer, pude responder”.

Sobre el futuro, piensa en grande: “Soy muy agradecido y le debo muchísimo a Cerro Largo, y ojalá pueda darle un poco de lo que ellos me dieron a mí: vidrieras, confianza, posibilidades. Pero obviamente creo estar listo y quiero dar un paso adelante en mi carrera”.

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