Balacera, fútbol y una realidad que asusta y preocupa

Ayer tuvimos reunión de editores como todos los lunes en El País, y una compañera me dijo “justo fue mi hijo con mi esposo al Gran Parque Central. Ya les dije que no van más”. Mi reacción inmediata, sin meditarla demasiado, fue la de “no, no les hagas eso, ¿cómo los vas a privar de ir a ver al club de sus amores?”.

La verdad es que me quedé pensando. Estuve haciendo la cobertura del partido entre Nacional y Progreso, y justo cuando bajaba a la zona mixta vi de primera mano cómo volvían los hinchas tricolores asustados a refugiarse en el estadio porque afuera había una ráfaga de tiros. “Hay un tiroteo, no sabemos qué pasa”, me decían los hinchas a los que les iba preguntando.

Después, ya en la madrugada, recibí un mensaje de Instagram de un viejo amigo, para darme detalles de lo que había pasado porque la balacera había sido en la puerta de su casa. “La gente se sacaba la remera para confirmar que no tuviera un tiro en su cuerpo”, “vi cómo un niño estaba muy asustado llorando porque una bala le había rozado su cara”, fue algo de lo que me dijo.

La Policía no tiene confirmado si este hecho está vinculado al fútbol, tampoco cuál fue el motivo. Hubo tres personas heridas, y pudieron ser más. Lamentablemente bastante seguido ocurren hechos como este en Uruguay. Me disgusta, asusta y preocupa mucho lo que está pasando porque, seguramente, mi compañera tenga razón.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar