Tras una reunión este miércoles en la Federación Uruguaya de Basketball (FUBB) los clubes optaron por mantener el formato de competencia de la Liga Uruguaya de Básquetbol (LUB) para la temporada 2026-27.
La propuesta enviada por Unión Atlética terminó siendo la favorita entre las siete presentadas. El club azulgrana propuso, en contraposición al a FUBB, sostener el formato. Esto quiere decir que el torneo volverá a tener un Clasificatorio a dos ruedas, donde los primeros seis avanzarán a la Liguilla —y asegurarán su cupo en playoffs— y los últimos seis deberán jugar el Reclasificatorio.
Las segundas fases se disputarán también a dos ruedas. La parte alta se jugará solo para ordenar las posiciones de cara a la postemporada, mientras que abajo se disputarán los últimos dos cupos a los cuartos de final, mientras que los dos últimos descenderán a la Liga de Ascenso 2028.
Los playoffs serán al mejor de cinco en cuartos y semifinales, y al mejor de siete en las finales, que deberán jugarse en cancha neutral por disposición de Tenfield.
Precisamente la empresa de televisión tendrá la última palabra en el formato de disputa, aunque aún hay aspectos del torneo a confirmar.
La FUBB había propuesto instaurar una Copa Uruguay en la primera quincena de enero, a disputarse en el interior. De las seis propuestas enviadas solo Hebraica Macabi se opuso, Peñarol y Malvín se manifestaron a favor y Unión Atlética también dio su visto positivo, pero pidió que la competencia tenga un incentivo extra.
Aún quedan revisar cinco propuestas enviadas por el Macabeo y la UA que difieren del reglamento enviado por parte de la FUBB como base. Una de las razones por las que se propuso el cambio de formato fue para darle una motivación a los equipos para competir hasta el final y de esta manera evitar los retiros anticipados. Respecto a esto, el club de Nuevo Malvín propone el descenso a DTA de los equipos que decidan no terminar su calendario y propuso además que los equipos que corten a sus fichas innominadas antes del final del torneo reciban un 50% menos de los ingresos repartidos por la Federación.
Para evitar los retrasos en el calendario, FUBB propuso que ante desperfectos técnicos el equipo local responsable de la suspensión pierda el punto en disputa. Macabi se manifestó contrario a esta idea, pero propuso multas o sanciones, según la causa.
Existió también una propuesta de fijar antes del inicio del campeonato los partidos de toda la temporada, con fechas alternativas ante alguna suspensión obligada. Además se propuso bajar ciertas esperas entre partidos (de 72 a 48 horas) y reducir los tiempos de descanso entre torneo local e internacional. Macabi se manifestó además en contra de postergar partidos por coincidencia con el fútbol de los equipos que compiten en ambas disciplinas.