La decisión de enviar al exintendente Marcos Carámbula como embajador uruguayo en Palestina es otra muestra del desnorteo de nuestra política exterior. Carámbula es un señor mayor, que no habla idiomas, y cuyo conocimiento de los detalles del conflicto no parece muy esplendoroso. Más allá de que la vida en Ramala no le va a resultar fácil, el beneficio para el país parece más que dudoso. ¿Alguien cree que le importa a nadie allí a quién envía Uruguay como embajador?