Esta semana fue noticia que existe un mal ambiente en la Cancillería con el trabajo del ministro Lubetkin. Casi desde que asumió vienen siendo habituales las filtraciones y comentarios en voz baja sobre el mal relacionamiento del canciller con su equipo. A veces eso no quiere decir que el ministro haga mal su trabajo, sino que remueve cosas. O que algunos subalternos aspiran a hacerlo caer. El gobierno debería aclarar las cosas. Es un tema demasiado importante.