Lo que está sucediendo con la limpieza en Montevideo es revelador de la incapacidad del estado de resolver problemas, en comparación con la sociedad civil. Resulta que ante la mugre indigna que reina en las playas, un grupo de personas se organizó para resolver el problema. Algo parecido ha pasado con las fachadas patrimoniales tapadas de grafitis. La intendencia extrae millones cada día a la sociedad, pero su trabajo básico lo termina teniendo que hacer la gente.