Día de la lealtad

Se cumple un aniversario más de lo que en la mitología argentina se conoce como “el día de la lealtad peronista” de 1945. El 12 de octubre de ese año, el por entonces coronel Juan Domingo Perón enfrentó un problema interno entre los militares que habían dado el golpe de Estado de 1943, y fue obligado a renunciar a sus cargos de vicepresidente, secretario de Guerra y secretario de Trabajo y Previsión. El 17 de octubre, con un sol primaveral esplendoroso, una gran marcha de trabajadores y sindicalistas llegó de todas partes y se concentró por millares en la Plaza de Mayo de Buenos Aires. Con su lealtad por su líder, obligó a liberar a Perón.

Se consolidó allí un movimiento que ganaría la presidencia en 1946 y que habría de generar el fenómeno político más importante de la segunda mitad del siglo XX en el Río de la Plata. Toda la cultura y la sociedad del país que era la principal potencia hispanoparlante de esa época, y que era también la quinta potencia económica y militar a la salida de la segunda guerra mundial a nivel internacional, pasó a girar en torno a peronismo y anti- peronismo.

La influencia argentina peronista, con su lógica nacionalista, su discurso filo fascista y por lo tanto antidemocrático liberal, su prédica hispano -americanista enfrentada a los polos anglosajones y socialistas que se dividían las lealtades de aquel mundo, y con su radical concepción económica totalmente opuesta al desarrollo empresarial privado y a la economía de mercado, terminó extendiéndose por todo el continente. Por imitación más o menos amplia, aquel mal argentino terminó influenciando con su propaganda y su peso histórico a todo un continente que, en vez de fortalecer su democracia y su economía de mercado, fue tentado por el camino fácil y dañino de la inflación, el aumento de la deuda y el autoritarismo político y social.

Si daño hizo la dictadura cubana a partir de 1959 con la extensión de la ideología socialista y la pesadilla revolucionaria en todo el continente, enorme daño hizo también, y ya desde los años cuarenta, esta lógica de la lealtad peronista, con su fascismo criollo, su convencimiento del enfrentamiento social entre patriotas y anti-patriotas, y una extensión de la legitimación del resentimiento como arma política y social que, infelizmente, llegó para suplantar el camino del esfuerzo personal, el mérito y el trabajo bien ganado para ascender socialmente.

Esta lealtad peronista también tuvo su influencia potente en esta riba del Río de la Plata. Ya casi nadie recuerda que fueron filo-peronistas violentos e integrantes del grupo Tacuara argentino, los primeros aliados de los Tupamaros a inicios de los años 60. Tampoco se hace suficiente hincapié sobre el vínculo potente entre el nacionalismo tercerista argentino y la izquierda intelectual más revolucionaria, por ejemplo con la enorme influencia que por esos mismos años tuvieron figuras como Jorge Abelardo Ramos, que a la vez que fundaba su izquierda nacional argentina apoyaba al peronismo por considerarlo un movimiento nacional y popular.
Hoy podría pensarse que estamos muy lejos de todo aquello, que ya tiene más de 80 años y que no forma parte de nuestra cultura política cotidiana. Sin embargo, quien así opinara se equivoca sobre la realidad cultural de nuestro Río de la Plata. El legado de esta lealtad peronista, en que importa más el vínculo con el jefe que la institucionalidad, en que la economía no responde a lógicas propias sino a voluntades políticas, y en que hay un convencimiento de que enfrentamos desde el Sur un imperialismo del norte hecho de Estados Unidos y sus aliados cipayos, es una posición política que sigue siendo protagonista de la política en toda Sudamérica.

¿Qué es sino aquello de que la política está por encima de lo jurídico que expresó Mujica? ¿Acaso no forma parte de esa lealtad nacionalista mal entendida el resquemor por cualquier alianza con Estados Unidos que tiene aquí la izquierda, al punto de creer que el Mercosur forma parte de nuestro destino manifiesto en tanto provincia cisplatina o reposición del área virreinal? Y la patria grande con la que sueña el Frente Amplio, ¿acaso no es revivir el sueño del mismísimo Perón que quería con ese proyecto que Buenos Aires ocupara el lugar predominante?

Hay que recordar este tipo de fechas como el día de la lealtad peronista no solamente porque son de importancia histórica. Hay que hacerlo, sobre todo, para dejar en claro el profundo daño que han hecho en la vida de nuestros pueblos hasta el día de hoy.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar