A.D.V. | Montevideo
@|Nuestro país, a través de diversos períodos, sorteando zozobras o incertidumbres, ha logrado consolidar un indiscutible estatus gubernamental y hoy puede ostentar poseer una sólida democracia republicana.
Bajo este respaldo institucional, Uruguay puede vivir en paz; incluso gozando en la actualidad del reconocimiento de los gobiernos de la comunidad latinoamericana, que lo han distinguido como ejemplo de civismo; teniendo además, el potencial de sus partidos políticos y su sistema institucional, fuertes cimientos sobre los que se apoya nuestra democracia alternativa, representativa y responsable.
Alternativa, por imposibilitar por ley; riesgos de épocas pasadas o de una reelección no deseada. La segunda, por ser sus gobernantes electos por el voto ciudadano y tener un Estado con 3 poderes independientes, que aseguran la convivencia en todo su territorio. Y la última, por poseer un gobierno que se basa en el principio de aplicar la responsabilidad parlamentaria de los actos de gobierno.
Nuestro país disfruta en este momento de la envidiada figura de un Presidente que ha ejercido en sus más de 3 años de gobierno, un destacado mandato, superando la pandemia, encauzando la economía, ordenando el funcionamiento del Estado, creando leyes postergadas y generando inversiones y trabajo.
A pesar de ello, cumpliendo el innegable principio de la “democracia alternativa’” no puede ser reelecto, lo cual, pese que a muchos nos parezca inoportuno o restrictivo, es uno de los pilares de que se precia nuestro sistema político para garantizar la alternancia y convivencia ciudadana.
Próximamente, se volverá a votar y se elegirá un nuevo gobierno que presidirá otro Presidente, y Uruguay seguirá adelante, cualquiera sea la ideología o la filiación política de quien sea distinguido con el voto ciudadano; y será bajo las sabias normas de la Constitución que nos rige, que Uruguay ha conquistado y será garante de los siguientes 5 años de otro gobierno como marcan las leyes.
La ciudadanía que hoy se siente orgullosa con los reconocimientos internacionales recibidos por la presencia de un Presidente que ya a su joven edad ha alcanzado la estatura de Estadista, deberá esperar sabiendo que pasado un período, un tiempo después se reeditarán las democráticas elecciones de este país, de este Uruguay que seguirá gozando de una envidiada democracia alternativa, representativa y responsable; y seguramente volverá a disfrutar de un segundo y justamente merecido mandato presidencial de Luis Alberto Lacalle Pou.