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Un desastre ambiental

Richar Enry Ferreira | Montevideo
@|Los daños ambientales interfieren en el disfrute de los derechos humanos.

Fue un martes 13 de abril de 1971, en horas de la madrugada, cuando el navío de bandera brasileña llamado “Taquarí” quedaba escorado sobre la Piedra Negra, del grupo de Islas de Torres, frente a Cabo Polonio (costa oceánica de Rocha), y allí perecía encallado para siempre con su carga de 222 toneladas de sustancias petroquímicas.

Hasta el momento, no sabemos si tuvo algo que ver o no con el lamentable episodio calificado como “marea roja” en abril de 1978. Lo cierto es que el mismo desinterés por analizar e investigar lo que se vivió hace medio siglo, es el que predomina hoy día en gran parte de la sociedad.

Si bien hoy resulta imposible develar la verdad absoluta, creemos haber arribado a algunas conclusiones más claras que ayudarán a los interesados en el tema a comprender y analizar mejor la sucesión de eventos que podrían haber ocasionado el lamentable episodio que causó la muerte a miles de mariscos, pero que extrañamente y de manera inexplicable hasta hoy, también llevó a la muerte a caballos, perros y gatos que habitaban en la costa.

En la época no se dudó en señalar al “Taquarí” como responsable de los males. Sin embargo, casi nada se dijo del otro navío brasileño llamado “Itapagé”, que un año y poco antes había intentado ingresar al Puerto de Santos con 300 toneladas de productos agroquímicos altamente peligrosos y prohibidos en Brasil. Y al que le fue negado echar amarras por el riesgo que representaba para el medio ambiente local, ya que parte de la carga se derramó en las bodegas por la ruptura de los barriles a causa de una tormenta; todo lo que fue vertido en alta mar, en aguas internacionales, por indicación de la Capitanía de los Puertos de Brasil, pudiendo perfectamente haber ocasionado el desastre que sufriera toda la costa gaúcha y parte de la uruguaya.

No está de más decir que prácticas semejantes, irresponsables y agresivas con el bioma marino eran llevadas a cabo en forma rutinaria y tradicional. Francia realizaba experimentos atómicos en sus islas del Pacífico y Finlandia había sido atrapada intentando arrojar en el Atlántico Sur 700 toneladas de Arsénico cargados en el navío “Enskeri” (producto del descarte industrial); hecho que no se consumó gracias a la rápida y contundente acción diplomática de Brasil, Argentina y Uruguay ante la OEA y ONU.

Las causas y las consecuencias verdaderas de todo lo que ocurría en la época, no sólo eran ocultadas y los medios de comunicación desinformaban a la población por intereses políticos de los gobiernos de los Estados, sino que había otros intereses empresariales que también poseían gran fuerza en las sombras.

Todo ello y mucho más podrá ser leído, entendido y analizado en breve con el lanzamiento del libro “Un desastre ambiental, naufragio del Taquarí”, porque los daños ambientales interfieren en el disfrute de los derechos humanos, y el ejercicio de esos derechos contribuye a proteger el medio ambiente y promover el desarrollo sostenible.

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