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Tiempos de cambio

Un Conejo Blanco | Montevideo
@|Indiscutiblemente la Humanidad avanza a un ritmo incesante y produce cambios, a veces imprevisibles, acercando un futuro acelerado y sorprendente. Gobiernos de ideologías de izquierda están viendo caer bastiones que hasta ayer parecían inexpugnables: la votación popular en Chile contra la fallida nueva Constitución de Boric; la inocultable degradación de la izquierda corrupta K en Argentina; la caída de Castillo en Perú y el estrepitoso fracaso del PSOE en España, con una colosal pérdida de gobiernos municipales a manos del PP, la derecha española.

Politólogos y Economistas estudian diversas causas que motivan estos cambios, pero quienes no lo somos, creemos simplemente que las izquierdas fracasan porque la ciudadanía se cansó de las ideologías populistas; la juventud piensa y tiene ideas y necesidades distintas y las sociedades están creciendo económicamente dejando en el olvido la histórica lucha de clases, en busca de otros logros, dando lugar a los avances de la Tecnología y la Inteligencia Artificial (IA).

En Uruguay el sistema educativo se está ocupando ya del análisis de las inmensas posibilidades de la IA, mientras el sesentista gremialismo resiste cambios a los tradicionales sistemas de trabajo, cerrando el paso a la modernización de las grandes empresas; como en Ancap, Antel y Conaprole priorizando por parte de sus obreros la inamovilidad de cargos ante la introducción de nuevas herramientas que mejoran la productividad. Mientras, con igual objetivo, docentes agremiados e ideologizados estudiantes objetan todo cambio de modernización.

La izquierda uruguaya, el sindicalismo y sus organizaciones afines pretenden ignorar que el mundo está cambiando para bien y hacia el progreso y que los avances tecnológicos beneficiarán a toda la sociedad; bajando el costo de vida, reduciendo las horas de trabajo, modernizando y perfeccionando los sistemas de Salud, de Gestión y Producción. Y, en definitiva, permitiendo insertarnos en el mundo actual de la globalización y la competencia; facilitando nuestras exportaciones que son quienes más ayudan al bienestar general, pues lo que produce la Industria y el Agro se derrama a la economía nacional, transformándose, cual alquimia, en beneficio de todos los bolsillos.

Es hora de que el FA-PIT, mire hacia el mundo y explique a su pobre vocero que el falso pregón ya no lo cree la ciudadanía; que la última encuesta dio ventajas para la coalición; que silenciosos indecisos no son los gritones ideológicos y las diferencias serán mayores cuando el ciudadano vote. Porque, como decía al principio, el pueblo entendió que el Estado protector, las falsas promesas, el amiguismo y la corrupción ya no funcionan en un mundo que marcha irreversiblemente al progreso tecnológico con vientos de cambio. En un tiempo nuevo, con gobernantes actualizados, administración ordenada, una nueva educación formativa al futuro que se viene, sin obtusas ataduras ideológicas, apoyado en la racionalidad, la productividad y los avances que traerá la IA.

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