Jorge Renard | Montevideo
@|En las últimas semanas, se encendieron algunas alarmas por la aparición de murciélagos (mamíferos portadores de rabia) y por la proliferación de perros callejeros sin vacunas y sin patentes, aunque muchos de ellos tienen hogar permanente.
Se supone, entonces, que de acuerdo a las notas y reportajes a las autoridades sanitarias, están tomados todos los recaudos para evitar problemas.
Pues bien. El domingo de tardecita, un perro, de un grupo de tres, me mordió en la pantorrilla izquierda. Inmediatamente voy a la emergencia de mi mutualista. Me limpian la herida, me dan un antibiótico y me vendan. Las órdenes subsiguientes fueron: tratan de vacunarme contra la rabia, curaciones diarias y antibióticos.
Al concurrir a mi mutualista, con la orden del médico tratante, en la Emergencia me dicen que esa vacuna no se administra en esa sociedad, sino que es responsabilidad de la Policlínica Antituberculosis del Hospital dependiente del MSP.
Taxi mediante (por la distancia) me traslado al hospital local. Y, ¡oh sorpresa!, no hay vacunas antirrábicas en existencia; y no hay stock en todo el país!!!
¿Y las medidas de prevención anunciadas por las autoridades sanitarias de nuestro país?
Obviamente, algo anda mal.