Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

Prudencia, paciencia y equilibrio

A.D.V. | Montevideo
@|No es fácil encontrar un Presidente que se atreva a llevar adelante leyes que, aunque imprescindibles o impostergables, puedan generar reclamos ciudadanos que signifiquen eventualmente, pérdida de votos.

Cuando eso sucede y llevada a un debate público, durante más de 2 años, llamando a presentar su opinión y/o participar en todas sus etapas de discusión a todos los partidos políticos y organizaciones sociales, entonces, eso es Democracia. Pero, cuando consensuada como resultado de profundas y exhaustivas discusiones, aparecen en sus instancias finales perfilismos políticos con excusas de veladas intenciones de optimización y demoran su aprobación, esa ley tan trabajosamente discutida, elaborada y finalmente en principio aprobada, corre peligro.

Es el momento en que se precisa experiencia política, calma y un presidente que sepa capear el temporal, con diálogo prudente que permita contemplar aspiraciones de visibilidad de quienes, intentando marcar presencia, dilatan la aprobación de la ley.

Y entonces, ese Presidente, siempre presente, “con prudencia, paciencia y equilibrio’’, calma las aguas con enorme habilidad política, escuchando, dialogando y finalmente consensuando alcanza su objetivo y simplemente, sin pretenderlo, se reafirma en su estatus de Estadista.

Ese Presidente tiene nombre y apellido, se llama Luis Alberto Lacalle Pou; y los uruguayos, luego de años de gobiernos populistas disfrutan de su capacidad y criterio, de su carisma, del profundo conocimiento de su país, de su experiencia e inteligencia y son conscientes de que no será fácil encontrar un sucesor en su cargo por haber quedado la vara muy alta.

Muchos como yo, octogenarios, desearíamos haber logrado su aprobación a una reelección, porque quizás no volvamos a tener, lo que en nuestros largos años de vida no recordamos, a una figura política como nuestro actual Presidente.

Otro lo sucederá y sin importar su filiación política gobernará Uruguay, sin que en ningún momento corra riesgo nuestra férrea Democracia, aunque su gobierno probablemente no trascenderá pues será difícil emular el mandato precedente.

Pero los años pasan casi sin pestañear y quienes estén presentes a partir del 2030, tendrán la fortuna de poder disfrutar de 5 años de otro gobierno, de un segundo mandato; no sólo de un gran Presidente, sino de quien, para la historia política trascenderá, como un notable Estadista.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar