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Nuestro hermano del Plata

Un Conejo Blanco | Montevideo
@|No le quepa a nadie la menor duda que Argentina, nuestro hermano del Plata, histórica y geográficamente tiene todo, absolutamente todo y “mucho más’’ para ser una gran nación. Tiene riqueza, territorio, tradición, petróleo, gas, minerales, industria, granos y carne. Tiene todos los climas, grandes ciudades, lagos y cordillera, 50 millones de habitantes y turismo todo el año. Tiene todo… pero tiene mucho más y ese es su problema.

Ese mucho más es lo que bien define Cordera y su ex banda rockera Bersuit Vergarabat, con su inolvidable canción de protesta, donde concluye que los argentinos oscilan “entre el éxtasis y la agonía”, fluyendo de lo mejor a lo peor con total facilidad y eso es lo que permite sean los mejores del mundo en el fútbol y los peores en corrupción, inflación y economía.

Tener una capital como Buenos Aires, una de las ciudades más disfrutables del mundo, pero hoy con su principal avenida y el centro comercial bloqueado prácticamente 5 días por semana por piquetes y acampes, distorsionando el trabajo de miles de locales comerciales y ciudadanos que deben circular, que ven con impotencia cómo se les impide el libre trabajo, sin que el gobierno actúe poniendo el orden de convivencia que debiera imperar.

Tienen toda la riqueza que pueda poseer un país y a la vez la vergüenza de haber alcanzado un récord de más del 40% de la población en la pobreza y un 8% en la indigencia. Tienen el narcotráfico y la inseguridad en parámetros inexcusables. La inflación superando el 100% anual (tan sólo en América por debajo de Venezuela). Y la vicepresidente condenada por corrupta, con pruebas irrefutables por la Justicia y a pesar de ello cobrando del Estado (entre sueldos y pensiones) casi 10 millones de pesos por mes… No cabe duda “tienen todo’’.

En pocos meses, Argentina deberá elegir un nuevo gobierno que le dé esperanzas de salir del descomunal pozo en que ha caído. Y, mientras el tiempo transcurre y los políticos no se ponen de acuerdo peleando por quien podrá agarrar ‘’el fierro caliente’’ de un país en bancarrota, los ciudadanos observan, “entre el éxtasis y la agonía’’, cómo los kirchneristas claman por postular a una nueva presidencia a la procesada por corrupción y el presidente (con una delegación donde ninguno sabe hablar inglés), implora ante Biden y el FMI una dádiva o más plazo. Simultáneamente, en ese mismo momento, las cadenas de TV argentinas, interrumpen su transmisiones en directo desde EE.UU. y dedican horas a analizar el video de un pobre insignificante personaje, acusado de abuso sexual, en una incuestionable confirmación de la argentinidad y la cholulez al palo.

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