Alberto Rodríguez Genta | Montevideo
@|¡Habrase visto tanta mezquindad y abuso de la paciencia de los ciudadanos uruguayos, como lo que está aconteciendo con la votación de la reforma jubilatoria! Y el circo mediático que han armado todos los políticos -supuestamente representantes de la voluntad popular -para ganar protagonismo partidario, logrando que cámaras televisivas y micrófonos estén pendiente de ellos todos, y cada uno.
Primero, aunque esto era de cajón, fue el Frente Amplio y toda su diatriba inventando, manipulando y dando manija, como es su estilo opositor anquilosado y falto ya de toda credibilidad (conste que en su momento yo los voté, cuando Tabaré y Danilo), simplemente de oposición por oposición, y no por convencimiento y razón.
Después, los nuevos chicos listos del mesiánico Cabildo Abierto, que de abierto -se sabía- iban a aportar muy poco.
Pero bueno, eran de alguna forma los representantes universales de los más radicales (sucede en todo el mundo); caso Trump, Bolsonaro, todos predestinados a iluminar el mundo con nuevas visiones. Y que todos fracasaron por pretender usar los mismos pantalones. Y entonces, también el militarista Cabildo Abierto, manipuló, buscó cámaras, micrófonos, periodistas, medios y negociantes de la información para que durante semanas y algunos meses se convirtieran en el trapecista principal del espectáculo. Lograron lo suyo.
Hasta aquí, tampoco asombraba; a falta de aportar algo enriquecedor, se vislumbraba. Pero lo más lamentable de esta histriónica pero vergonzante telenovela es que, cuando supuestamente este “nuevo” Presidente Lacalle (que por lo menos, está más cerca de la calle) le aceptó el par de niñerías a Cabildo Abierto, ahora se enfrenta a las manipulaciones de un partido Colorado Abierto, de esa coalición tan abierta, que también quiere negociar su salida en los medios.
Y por boca del senador y líder de Ciudadanos, Adrián Peña (sí, el del otro título inacabado), aseguró que el sector “no está en condiciones de votar el proyecto” de reforma jubilatoria y que trabajan en una propuesta alternativa.
¡Éste es un tema de Estado, señores, que compromete el futuro de nuestras generaciones! No nos interesan sus mediocres diatribas sectoriales. ¡Les pagamos demasiado para que nos quieran confundir en ese show de protagonismos personales! Estas coaliciones, y sus colisiones, me dan vergüenza.