Email: ecos@elpais.com.uy Teléfono: 2908 0911 Correo: Zelmar Michelini 1287, CP.11100.

Nobleza obliga

Guillermina Coolighan | Montevideo
@|Después de escribir algunas cartas a esta página sobre la violencia que estamos viviendo, sobre todo en referencia a los deportes, consideré de orden escribir sobre gestos que hacen la diferencia y que me hacen pensar que no todo está perdido.

Me refiero concretamente al pedido público de disculpas del Sr. Arias, entrenador de Peñarol, hacia el equipo de Cerro Largo, al cual había ofendido con algunos comentarios indebidos y también a su entrenador.

Pedir perdón no es cosa fácil y menos aún hacerlo públicamente. Tampoco es fácil conceder dicho perdón, ¡pero qué bien nos hace a todos!

Cuando el Sr. Arias lo encaró, seguramente habrá sentido un gran alivio en su corazón. Se justificó, y es lógico que así lo hiciera, explicando que en momentos, ya sean tristes o alegres, en los cuales la adrenalina se desboca, a mayores emociones, menor inteligencia. Y dijo, textualmente: “cuando opiné de esa manera, mi inteligencia estaba en cero”.

También tuvo la sensibilidad de defender con amor a sus padres ya que algún jugador ofendido lo acusó de maleducado y respondió diciendo que sus padres le habían enseñado todo para ser una persona de bien y que seguramente él no había aprendido bien de sus ejemplos y enseñanzas.

¡Qué bueno, Sr. Arias, que Ud. tuvo el coraje de actuar con humildad y decidió enmendar su error!

Ojalá su ejemplo sirva para esperar que los tiempos venideros sean mejores, en el sentido más amplio de la palabra.

Ya que de fútbol se trata que su actitud sea el “puntapié inicial “ para una serena reflexión y un gran cambio favorable.

¡Felicitaciones para Ud. y gracias por su generoso gesto!

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar