A.D.V. | Montevideo
@|En los últimos tiempos, las selecciones uruguayas de fútbol que han salido al exterior a competir internacionalmente, han dejado una muy buena impresión; no sólo en los resultados sino, además, porque representan en gran parte la educación y la cultura de una sociedad, en su actitud y espíritu deportivo…
En definitiva, son embajadores de un país que se verá representado en el comportamiento y la imagen que su participación ofrezca.
Es fundamental que esos valores se inculquen desde la juventud, para que se arraiguen en su base y se cultiven cuando esos jóvenes pasen al profesionalismo integrando clubes destacados o nuestras propias selecciones.
Sobran ejemplos y por citar los más recientes, dirigidas por Broli, la selección uruguaya en la categoría Sub-20 que obtuvo el Vicecampeonato y la selección uruguaya hace pocos días en su gira por Japón y Corea. No solamente jugaron bien sino que lo hicieron con hidalguía, con temperamento, con nobleza y vergüenza deportiva peleando cada pelota con firmeza y personalidad, sin bajar nunca los brazos ante un momento adverso. Y sin bajarse las medias…
Si hay una actitud que desdeñó en el fútbol es el jugador que por displicencia se baja o deja caer las medias o no corre una pelota que pasa a 3 metros de su posición.
Todo eso sucedió en la actuación de la selección uruguaya de la categoría Sub-17 que disputa actualmente el Campeonato Sudamericano, en su último partido donde cayó derrotado por Chile, en una actuación anodina, por 2 goles a 0; sin rebeldía, sin temperamento, sin el entusiasmo amateur que estos jóvenes deben sentir al competir en un juego acostumbrado y motivante.
Pero me atrevo a decir que estos jóvenes, mayormente de orígenes humildes, a esta edad deben ser educados y el responsable directo es quién está a cargo. El entrenador es quien deberá inculcarles, además de fútbol, personalidad, respeto, temperamento y valores humanos que son tan importantes para sus logros como el buen juego.
No tengo más remedio que nombrar al Sr. Diego Demarco que tiene la responsabilidad futbolística con pobres resultados y peor imagen deportiva, con actuaciones y actitudes que lesionan el difícilmente ganado prestigio del país en el exterior.
Si deseamos mejores resultados deportivos, Sr. Demarco comience a enseñarles a jugar con las medias altas, a mostrar educación, respeto y vergüenza y cuando alguna de sus pretendidas estrellitas se deje caer las medias o no pelee una pelota, inmediatamente sáquelo del juego sustituyéndolo por otro que, aunque no juegue tan bien, deje el alma en la cancha, con las medias altas.