Carlos Sarroca Solé | Montevideo
@|Los hechos que se vienen desentrañando sobre el pasado reciente afloran, exponiendo a quienes se suponen involucrados.
Así tenemos la fuga de un narco internacional desde la Cárcel Central, su vida carcelaria, su aparente relación con otro delincuente pesado e integrantes del Ministerio del Interior. La coincidencia de una diputada nacional con sujetos de ese entramado, así mismo barras bravas y su entorno mafioso. Sin comentar quién era su esposo y la obtención de informaciones confidenciales...
De esta manera llega a la población, como una telenovela que hace suponer su realidad; pero muere en la orilla.
Ante estas acciones, la política dispone de la impunidad de personas involucradas. El ensamblado lleva a pensar en qué sociedad hemos entrado.
El recuerdo de Sendic y su abdicación antes de que lo echen; las tramoyas en Pluna, etc. con sus finales inaceptables. Rubricado por las acciones de Cendoya imputado, junto con un colaborador destruyendo documentos públicos. Todo termina en un pozo, aparentemente sin fondo ni causantes, es de suponer. Quién paga, como siempre, es la población.
¿Es posible que surja una Justicia que determine que quienes actuaron mal reciban las sanciones correspondientes y paguen los actos cometidos? Hay mucho en juego, además de dinero, la seriedad del país y sus dirigentes.
¿Qué depara el futuro? ¿Que vuelvan quienes han saqueado la nación? Las caras inocentes y las palabras melosas, quienes con su propaganda tan sutil han hecho efecto en el mundo. Sin querer recordar cuando expresan, sin tapujos, sonriendo a los medios extranjeros cómo actuaban.
Más la realidad es muy diferente, los delitos, las muertes, los descalabros económicos han sido la constante y son reales. Las mentiras vuelan y al parecer predominan en medios de comunicación con facilidad, mientras la realidad nacional queda encubierta.
¿Cuándo despertará el pueblo pidiendo justicia para todos?