Enrique F. Savoia | Montevideo
@|Creo que las actuales generaciones de futbolistas asumen el fútbol más como un “trabajo” cuando en realidad es un “juego”.
Con tan solo contemplar los rostros de esta muchachada de hoy, comprobamos que no sienten el placer de jugar y como consecuencia tenemos un fútbol de bajo nivel, además de triste y elemental. Vemos rostros preocupados y jóvenes que le pegan a la pelota de punta para arriba para sacarse el compromiso, como para no perder el trabajo.
Luego, cuando se van a Europa, las mejoras económicas y de vivencias les devuelven el “placer de divertirse jugando” y así resultan admirables jugadores. ¿Podremos cambiar esta situación?
Difícil, pero la esperanza es lo único que no se pierde. Solo tendrían que asumirlo los deportistas.