Ciudadano descreído | Montevideo
@|La reciente situación relacionada con actitudes de políticos en cuanto al desempeño de sus tareas, las compensaciones que pueden recibir por ello, la contratación de asesores y demás lleva la atención a un tema que es muy trascendente para el futuro del país.
Los ciudadanos tenemos la sensación de que, en el sistema político, quienes lo integran toman decisiones relacionadas con sus retribuciones, compensaciones, cobertura de gastos y demás erogaciones realizadas supuestamente en cumplimiento de sus funciones que son absolutamente desproporcionadas en relación a los logros que se concretan y a la importancia de las tareas que se llevan a cabo.
En la actualidad, la detección y el cuestionamiento de hechos muy cuestionables éticamente queda librada a la denuncia que puedan realizar particulares, fundamentalmente a través de “redes sociales” y afines.
Parece imprescindible una revisión sistemática y profunda que debería ser llevada a cabo en forma independiente de quienes son los que disfrutan de esos beneficios por parte de los órganos independientes que correspondan.
Ética pública
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