Esteban Szabados | San Pablo
@|Estamos a menos de un mes de las elecciones nacionales en el país más grande de América del Sur, cuyos ciudadanos se jactan de serlo.
Algunos filósofos hablan de la incapacidad argumentativa de los actuales políticos. Pero yo creo que, además, hay un problema en el propio sentido de los argumentos que exponen.
Hace unos días, un político explicó qué ideas tenía su partido sobre el debate instalado en el Congreso Nacional que trata de reducir la carga horaria laboral máxima de 44 horas semanales. Se quiere pasar de la semana inglesa, que establece seis días para cumplir las 44 horas, a laburar cinco días, cubrir 40 horas y descansar dos días.
Un político propone más libertad para los trabajadores. Y para eso, estos podrán escoger cuántas horas quieren trabajar. Pero resulta que el Artículo 58 A del Decreto de Ley N° 5452 del 1° de Mayo de 1943, ya prevé que los empleados puedan negociar con su patrón menos horas de trabajo.
Por lo tanto, no se precisa una nueva ley para establecer un contrato laboral con menos carga que las 44 horas que son el máximo de la jornada legal hoy en día.
Este caso no expone solo un problema de capacidad de argumentar, sino del sin sentido del asunto y, quizás, de ser en el fondo, un engaño a los votantes que no conocen la ley.
Por otra parte, por las calles de San Pablo he visto poca propaganda con carteles y solo me he cruzado con un grupo de chicas que repartían volantes.
En general, los discursos programáticos versan sobre el gran tema de la seguridad pública. Algunos proponen nuevos modelos.
Ahora bien, parece contradictorio que los que plantean mejorar la seguridad pública ya aplican políticas en su gestión en sus propios Estados. No obstante, si es necesario votarlos nuevamente para resolver este asunto, de esta forma están reconociendo que su administración está fallando.