Carlos Sarroca Solé | Montevideo
@|Es donde se pretende hundir a la nación; donde intereses sectarios, sumados a la ignorancia instaurada, nos llevan a un presente violento con drogas, enfrentamientos y muertes que antes no había. Sin comprender ni aceptar las obligaciones básicas del hombre sobre trabajo, educación, respeto por las leyes, a fin de un futuro mejor.
¿Un submundo pretende dominar el país?
Allí están los individuos que se oponen por principio a todo proyecto, propuesta o lo que sea. Los augures inefables, repitiendo engaños con la negación a flor de labios. Una estrategia para acorralar y mantener en la duda a la población. Cándida versión del poder avasallante, no interesado en la verdad ni la justicia. Un circo que la nación tolera sin freno al desatino, no comprendiendo que se está ante una escalada de violencia sin contención; donde juegan con los límites de la tolerancia y la benevolencia, para destruir la democracia por la fuerza.
Bien se conoce quienes están tras bambalinas, con sus denigrantes e intolerables antecedentes, que tanto ocultan e intentan disfrazar. ¿Hay que usar sus propias armas? No.
Primero, demostrar los logros alcanzados y en curso gracias al gobierno democrático, a pesar de las múltiples desgracias acontecidas que han azotado la nación.
Enfatizar y reiterar las barbaries y resultados instalados por esos sujetos, que el pueblo debe llegar a saber. Las que han intentado ocultar atropellando todo principio. Ya que es claro que esto va mucho más allá de la libertad y la tolerancia, haciendo evidente la obligación de poner coto a la mentira e intentos desestabilizadores cuyo fin real es el caos; demostrados en tantos actos que han quedado envueltos en nubes de misterio. Los últimos hechos acaecidos lo demuestran. Ya se vivieron esos tiempos, ¡que no se repitan!
Paz y trabajo. El pueblo tiene que conocer la realidad y las bufonadas diarias.
El tiempo pasa y hay que esclarecer y demostrar la realidad en contraposición a la simulación de comediantes expertos en dichas lides.