Jorge R. Vilaboa Novoa | Montevideo
@|La muerte, en Madrid, de Maricarmen Abascal, a los 87 años de edad, desalojada luego de habitar su vivienda alquilada por 70 años, ahonda aún más la crisis habitacional de España, que se replica también en otras ciudades europeas.
El trasfondo de dicha falta de viviendas viene de la mano de la gran demanda que ejerce el turismo de masas, que en España ha llegado a los 97 millones de visitantes en un año.
Alentados por esa multitud que reclama alojamientos, los propietarios fraccionan sus viviendas, rentándolas en alquileres temporarios. Obviamente, ello implica una multiplicación por cuatro o cinco veces un alquiler mensual y, a su vez, eleva los valores del m2 en la venta.
Los fondos de inversión captan la compra de edificios, fijando al vencimiento de los contratos de sus inquilinos valores que triplican o cuadruplican el valor que hasta entonces pagaban, poniendo a todos al borde del incumplimiento y, por ende, del desalojo.
Si bien nuestro país está lejos de los niveles mencionados, el tema, aunque incipientemente ya se vislumbra, en una tendencia que de incrementarse habrá de convertirse en un serio problema.
Tomar medidas a tiempo podrá evitar las consecuencias.
Crisis habitacional
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