Enrique Rotemberg | Montevideo
@|El ciclismo es uno de los deportes que tiene más adeptos en nuestro país y atrae a mucha gente sus vueltas ciclistas, lo mismo acontece en el mundo.
En lo personal, sigo la trayectoria de nuestros ciclistas profesionales a nivel internacional en las ramas masculina y femenina. Está el ciclismo de ruta y pista, ambos nos dan grandes satisfacciones, basta recordar al sanducero Milton Wynants en Sídney 2000 como nuestro último medallista olímpico.
La noticia de la caída del reconocido ciclista esloveno Tadej Pogaèar en la Vuelta de España con lesiones que determinaron su internación e intervención quirúrgica, además de las numerosas caídas que vemos en la televisión, algunas en rutas de montaña con riesgo incluso de caer al precipicio por las altas velocidades desarrolladas y el agotamiento natural del cuerpo y la mente en una geografía accidentada, me llevan a plantear hacia dónde apunta este deporte.
En mi caso, no solo fui un espectador al costado de la ruta sino que como odontólogo en mi período activo, específicamente cumpliendo funciones en la Institución de Asistencia Médica Colectivizada Casa de Galicia, me tocó atender y derivar a especialistas cirujanos bucomaxilofaciales a ciclistas nacionales y extranjeros que sufrieron accidentes en competencia, por hechos tan imprevistos como el cruce de un animal, de una persona o de un vehículo, con importantes lesiones incluidas fracturas dentarias y de huesos faciales.
También recuerdo en una etapa contrarreloj de la “70 Vuelta Ciclista del Uruguay” en el año 2013, cuando la competencia se interrumpió y el motivo fue el accidente mortal del corredor fernandino Marcelo Gracés del Club Ciclista Fénix, por traumatismo cráneo encefálico severo, tras un impacto frontal en la Rambla a la altura de Trouville, contra una motocicleta de Inspectores de Tránsito de la Intendencia de Montevideo, que venía abriéndole paso a otro competidor, precisamente el medallista olímpico Milton Wynants.
Para finalizar están los riesgos evitables pero difíciles de controlar por las autoridades y los organizadores en tantos kilómetros de competencia, de grupos, que yo calificaría de irracionales por no mencionar otros términos más despectivos, que amenazaron y agredieron al equipo ciclista Israel-Premier Tech durante la Vuelta de España de 2025, con posibles consecuencias severas en la integridad física de competidores y agitadores, determinando que no se cumplieran en algunas etapas la totalidad del recorrido previsto.