Mario Arcos Pérez | Montevideo
@|Semanas atrás presenciamos en un programa televisivo, más precisamente “Esta boca es mía”, una serie de ataques a la Iglesia Católica a raíz de la reinauguración de la Capilla del Vilardebó, celebrada con una misa.
En dicha celebración participó nuestro Cardenal Daniel Sturla. Ésta fue cuestionada por el senador Ope Pasquet (Partido Colorado), el mismo que defendió acérrimamente la ley de la eutanasia y que ahora pone en juego la presencia de enfermos y familiares necesitados de una misa de acción de gracias; muchos de ellos pidiendo ayuda espiritual en momentos de agonía de sus seres queridos.
Alude dicho parlamentario a que fue “inconstitucional”; lo que nos impulsó a volcar estas líneas en defensa de la libertad religiosa, en este caso la religión católica. Inconstitucional por estar el Estado separado de la lglesia.
Dicho Hospital fue inaugurado en el año 1880, mucho antes del año 1919, cuando se declara la separación del Estado con la Iglesia (Partido Colorado). Cabe destacar lo escrito por la Senadora Carmen Asiaín al respecto, en su artículo “De laicidades y violaciones”, publicado días atrás en este diario.
¿Qué dice la Constitución cuyo artículo 5° se mantiene? “Todos los cultos religiosos son libres en el Uruguay. El Estado no sostiene religión alguna. Reconoce a la Iglesia Católica el dominio de todos los templos que hayan sido total o parcialmente construidos con fondos del Erario Nacional, exceptuándose solo las capillas destinadas al servicio de asilos, hospitales, cárceles u otros establecimientos públicos. Declara, asimismo, exentos de toda clase de impuestos a los templos consagrados al culto de las diversas religiones”.
Es inentendible querer cuestionar políticamente a una Institución reconocida en todo el mundo (y con representación de Embajada ante el Vaticano) con argumentos incomparables en relación al sufrimiento que padecen esos hermanos uruguayos en dicho Hospital. Sin duda predominó un “liberalismo sin doctrina cristiana” junto a un agnosticismo descontrolado que dio a entender falta de humanismo y sensibilidad.
¿Tanto sacudió las consciencias de quienes no comparten la doctrina católica? Por último y como ejemplo de “democracia religiosa” fue la misa en el Estadio Centenario con motivo de la beatificación de Monseñor Jacinto Vera (en tierras del Estado). Otra celebración con gran apoyo de uruguayos de corazones abiertos en donde nuestro Cardenal volvió a decir ¡presente!; presidiéndola en una tarde de enorme ilusión y esperanza por lo que se vendrá.
Hay que reconocer y recapacitar la extraordinaria misión apostólica que viene realizando el Cardenal Daniel Sturla dando siempre una imagen de comprensión, tolerancia y generosidad con la sociedad uruguaya.
Los hechos lo demuestran y como decía Aristóteles: “la realidad es la única verdad”.