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Aportes a Caja Bancaria

Esteban Vicente | Colonia
@|Recientemente escribimos sobre la situación actual de la Caja Bancaria.

Con el propósito de aportar ideas sobre soluciones viables, a continuación describiremos algunas surgidas de personas allegadas a la actividad bancaria de los últimos años.

A través de la Ley 18.396 de octubre de 2008, se pretendió corregir las finanzas de la Caja Bancaria mediante la incorporación del aporte de las empresas no bancarias dedicadas a la actividad financiera, lo que hizo que al año siguiente hubieran 8.915 afiliados activos más y se creó un impuesto sobre los afiliados pasivos que significó una rebaja real de las jubilaciones y pensiones que pagaba el Instituto.

Por supuesto no se tocaron los aportes de los afiliados activos, olvidándose que se jubilarán, siendo discriminatorio y solo orientado a la defensa de los afiliados de AEBU.

La pretendida solución no funcionó, primero porque los nuevos aportantes lo hacían sobre base de ingresos inferiores y se produjeron altas de afiliados pasivos, mayoritariamente bancarios con pasividades de mayor importe y que a su vez no eran repuestos con ingresos de nuevos bancarios, dada la reducción en el número de bancos trabajando en plaza.

Al cierre del ejercicio pasado, los cuatro bancos oficiales tenían en plantilla 6.741 cotizantes, mientras de los 9 bancos privados lo hacían con 3.026. Todo ello se completa con 8.486 afiliados de otras instituciones, contra un total de jubilados y pensionistas de 19.457.

Como es notorio, no quedan conejos para sacar de la galera de la seguridad social. El sistema de sostenimiento con ingresos de los activos para bancar el pago a los pasivos, por lo menos en la Caja Bancaria no tiene capacidad para subsistir.

Se necesitarán medidas correctivas para equilibrar las finanzas, que muy probablemente sean de una duración limitada en el tiempo, ya que naturalmente se irán produciendo mayores bajas que altas.

Se han ido produciendo una serie de progresos tecnológicos en los últimos años, que explican en su mayor parte la aguda disminución en los ingresos de afiliados activos, circunstancia que no fue tenida en cuenta cuando se aprobó la ley antes mencionada.

Observamos como los ATM’s (Automated Teller Machines) o Cajeros Automáticos han copado la plaza, algo que era completamente impensado hace treinta años. Otro tanto ocurre con muchos servicios que antes se hacían personalmente y ahora – cada vez más – se realizan por Internet.

Evidentemente no se puede obligar a los bancos a contratar personal, ni a eliminar los automatismos que los sustituyen.

Como es lógico las instituciones financieras se dedican a lograr beneficios para sus accionistas y a proteger a sus inversores. Creemos que han obtenido buenos beneficios con la utilización de los dispositivos electrónicos que hoy en día son utilizados por la mayoría de la población. También consideramos que sería de justicia hacer que contribuyan a través de aportes temporarios a ayudar a capear la situación deficitaria de la Caja Bancaria.

Lo que proponemos es que considerando que un ATM en los hechos sustituye a 4 funcionarios “cajeros”, que se les imponga un aporte mensual equivalente al 50% de salario nominal promedio bancario por un plazo suficiente hasta que los ingresos por aportes activos sean al menos equivalentes al 125% de los egresos por pago de pasividades. Como no tenemos cifras reales sobre la cantidad de ATM’s existentes en el país, suponemos que si fueran 500 y el salario mensual sustituido fuese de $100,000 se obtendría un ingreso de $1.200 millones anuales, que prácticamente absorbería el déficit operativo registrado el ejercicio pasado. Esto equivaldría a 30 millones de dólares a ser aportado por los 13 bancos.

También habría que establecer un aporte – menor – sobre las máquinas que existen en los locales de pago de instituciones no bancarias.

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