El sábado pasado Rodolfo Saldain publicó una muy buena columna en la que explicaba las enormes similitudes entre la propuesta del plebiscito del Pit-Cnt y la ley de 2008 impulsada por CFK. La realidad es clara, nunca tuvimos un riesgo tan cierto y concreto de avanzar al kirchnerismo económico. A esta altura los líderes de opinión uruguayos están bastante al tanto de la magnitud del daño, sin embargo creo que no lo están de la probabilidad cierta de que ese daño ocurra.
Parecería que muchos no creen realmente que esto puede pasar, que el plebiscito puede ganar. Varios que están jugando bajo el supuesto, consciente o subconsciente, de que esto no va a salir. Y creo que esto es un inmenso error.
Las comparaciones son siempre injustas, pero en cierto modo esto tiene olor a brexi. En 2016 la mayor parte de la elite política e intelectual británica se pasó explicando la brutal inconveniencia de salir de la Unión Europea, pero ellos no creían realmente que la gente pudiera votar para irse. Así fue como una noche de junio de ese año toda esa élite estaba totalmente desconcertada buscando explicaciones a lo que no creían realmente posible.
Desde esa noche el Reino Unido anduvo a la deriva en la búsqueda de una forma “racional” de procesar una enorme locura que no tenía forma de ser realmente reparable. La reducción de daños pasó a ser el eje de trabajo ante una decisión que era casi imposible de revertir.
No está muy lejos de lo que vemos estos días en Uruguay. Estamos caminando al borde del abismo alegremente sin que buena parte de la elite política se percate. Algunos pocos apoyan el salto al abismo, pero mucho peor es la actitud de los que saben que hay un abismo pero no están ni a favor ni en contra de saltar. Tampoco parece razonable la postura de otros de creer que no hay que hablar del abismo que tenemos enfrente.
Personalmente creo que no hay atajos para enfrentar un desafío como este. Hay que hablar, explicar y convencer. Hacer política es convencer. Parecería que más de uno, de ambos lados del espectro político, quieren saltarse esto. La fórmula de la oposición parece que va a hacer campaña sin posición, y algunos en el oficialismo que proponen no hablar del tema y enfocarse en los allanamientos ya que es un tema más cómodo.
Les tengo una mala noticia. En algún momento casi todos los uruguayos van a escuchar sobre este tema y si no hablan lo harán los que promueven este abismo. Todos estamos obligados a ir a votar ese día, no hay atajos. Hay que hablar, explicar y convencer. Y muy poco sirve lo que digan los economistas, son los líderes políticos los que tienen que explicar, esa es su profesión.
El plebiscito puede ganar. En 2014 y 2019 tuvimos dos plebiscitos que no llegaron pero quedaron cerca. Ambos plebiscitos con menos estructura de la que cuenta este. Creer que porque la mayoría de las listas no “ensobran” la papeleta no saldrá es una actitud temeraria. Las pocas encuestas conocidas muestran que más del 40% de las personas ya estaría dispuesto a votar y más de un 20% no sabe.
Que haya tanta gente convencida que es imposible que esto salga es un enorme problema, no hay ningún dato que respalde esa teoría. Estamos experimentando con un riesgo totalmente inasumible e irreparable. El que juega con fuego se quema.