Hebert Gatto
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Cavani y sus dichos

"Gracias negrito". El sintagma escrito por Edinson Cavani como respuesta a un mensaje de felicitaciones de un seguidor en Instagram alcanzó para que la Federación de Fútbol inglés lo amenace con sanciones fundadas en la presunción de un acto racista de su parte.

A continuación el futbolista, aconsejado por su club, retiró la comunicación, pidió disculpas, y aclaró que el apelativo “negrito” era común en el Uruguay y no suponía ningún ataque étnico.

El incidente se inscribe en el clima que vive Europa y en particular el Reino Unido parcialmente causado por la masiva llegada de inmigrantes. La extendida xenofobia, presente en Francia, España y Alemania tuvo directa incidencia en el caso británico considerándose que influyó en su alejamiento de la Unión Europea. En medio de este panorama, íntimamente mezclado con el auge del populismo de derechas, es comprensible la generación de un movimiento reactivo contrario al racismo y a las manifestaciones xenófobas. Por más que en una dimensión mucho más profunda y de compleja causalidad cultural, la vigencia de actitudes consideradas “políticamente correctas” también se encuentren en auge universal. Probablemente la manifestación más notoria de este emergente político cultural se manifieste en la aparición del lenguaje inclusivo que traslada la corrección idiomática, desde las antiguas instituciones de las lenguas, actualmente en franco abandono de sus prerrogativas normativas, a formas linguísticas impuestas por presiones feministas. En un complejo donde tampoco faltan, especialmente en América Latina, vedas discursivas impulsadas por variados movimientos sociales o en el Viejo Continente y EE.UU. por populismos de derecha.

Es argumentable que Edinson Cavani no debió excusarse. La disculpa implica reconocimiento de faltas que aquí no existieron. Es totalmente admitido que en Uruguay el calificativo de “negrito” se utiliza como un sustantivo afectivo, aplicable sin distinción del color de la piel, particularmente cuando se le agrega el diminutivo que refuerza su componente cariñoso. Es cierto que Cavani escribió su mensaje en el Reino Unido y no en nuestro país, y que el mismo fue leído por quienes residen en el mismo, pero ello no adjudica culpas a quien responde un mensaje privado y hace apenas unos días que allí reside. En cualquier caso sería deseable que una nación con un indisimulable pasado colonial no sancionara a quien no tuvo intenciones racistas.

En todo caso, más allá de este incidente, como tal meramente un ejemplo, lo preocupante es una creciente ola de recortes en la libertad de expresión que, además de los autoritarismos clásicos y de la terrible veda islámica, se extiende por el mundo. Aumentan, aún en las democracias, las temáticas que no pueden ser abordados e incluso resultan penalmente sancionadas. Algunas restricciones de lenjuaje pueden compartirse, como es el caso de la negación de los Holocaustos, sucesos que niegan la dignidad del ser humano. Pero aún en tales discursos y otros muchos donde la presencia de lo social y políticamente correcto es cada vez más abundante, debe actuarse con prudencia evitando una sociedad que adopte, desde la derecha, la izquierda o la religión, el “neohabla”y la represión de las ideas.

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