Hablamos de un océano

Finalizó la 3ra Conferencia de Naciones Unidas sobre los Océanos en Niza (UNOC 3), Francia. Fueron cinco intensos días de críticas, pedidos y negociaciones que dejaron algunas frustraciones pero también avances.

No se alcanzó una de las metas principales: la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos que incluye la protección de la biodiversidad marina en aguas internacionales, hoy a merced de cualquiera. Para que entre en vigencia se necesitan 60 países que lo suscriban. Al finalizar la cumbre se llegó a 51, y se espera que pronto se sumen por lo menos los restantes. No podemos dejar pasar -porque nos enorgullece- el hecho de que Uruguay hace un año y medio depositó su instrumento de ratificación, cumpliendo una vez más con su histórico compromiso de apoyar iniciativas mundiales de conservación.

Entre lo resaltable diremos que la cumbre reunió a todos los Estados miembros. Contó con más de 100 mil participantes ocupados y preocupados por el presente y futuro de los océanos; lo que habla a las claras de la importancia global que ha adquirido el tema. Y 170 países aprobaron el llamamiento a proteger los océanos.

En los próximos meses continuarán las negociaciones sobre fondos marinos, así como la intención de aprobar un tratado sobre la grave contaminación por plásticos.

Uno de los aspectos más críticos a la hora de conseguir metas de conservación, es el relativo a disponer de la financiación que las haga viables. Se presentó el llamado “Mecanismo Un Océano” que incluye reunir los recursos económicos que permitan ampliar las áreas marinas protegidas (AMP) en aguas jurisdiccionales. En la actualidad solo el 8% en el planeta integran AMP. El compromiso de este mecanismo la elevará a más del 10%; aún muy lejos del 30% establecido como meta desde hace unos años.

Recordemos que el 37% de la superficie de mares y océanos corresponden a aguas jurisdiccionales de los países costeros. Incluyen el mar territorial (soberanía plena como se tiene en las aguas interiores) hasta 12 millas náuticas de la costa; y a la zona económica exclusiva hasta 200 millas náuticas o más -si la plataforma continental se extiende más allá.

Los dos temas que consideramos más críticos para lograr un efectivo acuerdo mundial de conservación de las aguas oceánicas son: 1) Establecer una moratoria de la minería profunda. 2) Detener la pesca de arrastre de fondo. En estos asuntos las discusiones se tornan muy ásperas, con predominio de posturas intransigentes, porque lo que está en juego es mucho dinero para algunos. Tanto es así que, como se dijo al principio, no se logró aprobar el Tratado Global.

Sobre el segundo tema, estamos convencidos de que debemos ir a una prohibición total de esa modalidad pesquera. Sorprende que ya no se haya concretado. Se trata de una extracción muy destructiva, barriendo todo a su paso en el lecho marino utilizando grandes redes, y colectando indiscriminadamente buena parte de la diversidad biológica.

Queda claro que en materia multilateral hay mucho por hacer; pero lo crucial es ser optimistas, y avanzar sin dilaciones en la promoción de más compromisos que garanticen lo antes posible la conservación y utilización sostenible de los océanos.

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