David Greenglass que murió el año pasado a los 92 años robó información para la Unión Soviética, mientras trabajaba en el súper secreto Proyecto Manhattan de los EEUU para la construcción de la bomba atómica que lanzada sobre Japón diera inicio a la era nuclear.
David Greenglass que murió el año pasado a los 92 años robó información para la Unión Soviética, mientras trabajaba en el súper secreto Proyecto Manhattan de los EEUU para la construcción de la bomba atómica que lanzada sobre Japón diera inicio a la era nuclear.
El entonces joven converso al comunismo testificó falsamente ante el Congreso de los EEUU e involucró a su cuñado y hermana que fueron condenados a morir en la silla eléctrica.
En distinta especialización, otro espía soviético enviaba información clasificada a la Unión Soviética respecto de la organización del mundo de la post guerra en el área capitalista. Harry Dexter White un economista de confianza del Presidente Truman trabajó directamente con el británico Keynes en la conformación del patrón oro y la creación de los organismos surgidos del Acuerdo de Bretton Woods.
El presidente Truman en posesión de una denuncia del FBI dirigido por Hoover acusando a White de espía soviético, logró con tacto y habilidad que el FMI fuera presidido por los europeos, para evitar que White alcanzara esa posición.
Al poco tiempo, el Congreso creó una Comisión Investigadora sobre las actividades de White, pero éste compareció una sola vez porque falleció en forma repentina un día antes de su segunda citación.
El espionaje adquirió durante la Guerra Fría una enorme complejidad y diversidad de métodos a medida que la tecnología avanzaba, aunque nunca se desprendió del sexo y del dinero reflejos indiscutidos de la debilidad humana.
Mata Hari la exótica bailarina de origen holandés ingresó a la leyenda luego de conseguir información secreta de sus múltiples amantes como agente de la inteligencia alemana en la Primera Guerra Mundial. Fue fusilada por los franceses en octubre de 1917.
En 1961 John Profumo puso en crisis al Gobierno conservador Británico, luego que se comprobara que el entonces Secretario de Estado de Guerra mantuvo relaciones amorosas con Christine Keller una modelo de 19 años que espiaba para los soviéticos y compartía sus encantos con el agregado Naval ruso Yebgeni Ivavov.
El Uruguay no fue ajeno a las actividades de “Patria” (África de las Heras), esposa por dos años del escritor Felisberto Hernández, una atractiva espía de la KGB que fuera asignada por sus jefes a Sudamérica para casarse con un hombre que le hiciera de pantalla para su tarea de espionaje. Felisberto nunca supo de esta trama y luego de su divorcio, “Patria“ fue instructora de la KGB en varios frentes y murió con el grado de Coronel del Ejército Soviético.
Con el paso del tiempo, el concepto de Inteligencia y contra inteligencia incorporó una visión más abarcativa, y a diferencia de Europa, en América Latina, la guerrilla, determinó, que los Servicios de Inteligencia quedaran en manos del aparato de las FFAA como respaldo a las dictaduras de esa época.
Recuperada la democracia muchos gobiernos desarrollaron sus propios servicios de inteligencia a través de oscuros personajes que como en el Perú, en Venezuela y en la Argentina -por nombrar a los más conocidos- utilizaron y utilizan esos servicios para controlar la vida y actividades de los que se consideran peligrosos para el Poder de turno.
El caso de Montesinos en el gobierno de Fujimori fue un ejemplo de los nuevos servicios de inteligencia, que se han vuelto a cuestionar hace pocos días con la caída de la Primera Ministra del gobierno peruano al descubrirse que se rastreaba la privacidad de cerca de cien mil personas de las distintas áreas de la sociedad.
Todo esto sin ahondar en los misterios del caso Nisman o en la ejecución de actos terroristas llevados a cabo por gobiernos de otros Estados como el atentado a la AMIA en la Argentina o la polémica muerte del hijo de Carlos Menem.
Recientemente la diputada Argentina Carrió realizó una serie de denuncias que involucraban a servicios de inteligencia extranjeros actuando coordinadamente desde nuestro país con fines terroristas. Casi simultáneamente se otorgó el estatuto de refugiado a un grupo de presos de Guantánamo que no fueron juzgados por sus presuntas acciones terroristas por el gobierno de los EEUU.
Más allá de los recuerdos históricos y de las realidades que la globalización ha extendido en todo el planeta el nuevo escenario reclama abordar con profesionalidad y modernidad la acción de los servicios de inteligencia en el Uruguay. Y si bien deben reconocerse algunos avances importantes como la creación de un Coordinador de Inteligencia en la Presidencia de la República y la aprobación de la Ley Marco de la Defensa, quedan pendientes otras normas como la ley de Frontera que deben sumarse al Proyecto de ley de Inteligencia que viene siendo tratado en el Parlamento por todos los Partidos Políticos,.
Estas leyes, no sólo serán instrumentos modernos en lo que hace a su contenido sino que centralizarán los diversos servicios existentes y permitirá que el Parlamento ejerza un control adecuado desde una visión institucional ajena a los excesos que puedan impulsarse desde los Gobiernos de turno.
Una visión estratégica de la protección de nuestros recursos naturales, la preparación de los Servicios para controlar los abusos e intromisiones en nuestra Plataforma Continental, que se extendería a 350 millas, el control de nuestras fronteras ante el avance de un crimen organizado que involucra terrorismo y tráfico de drogas son los nuevos tópicos de la Inteligencia moderna.
Espías eran los de antes.