Erosión imparable

Resulta inexplicable cómo un problema notorio y de vieja data sigue sin ser abordado con la seriedad que merece.

Nos referimos al progresivo deterioro de la costa del balneario La Floresta en el departamento de Canelones. Desde hace varias décadas sufre el desbarranque de algunos sectores de su costa, sin que se haya implementado un plan eficaz para revertir el proceso. ¿Por qué el mar en determinado momento comenzó a deteriorar una zona de barrancas naturales?

Es evidente que ese sector costero fue sometido a cambios, mediante nuevas variables, capaces de alterar lo que era el habitual comportamiento del mar y la arena. Una de las opiniones más relevantes siempre es la de los habitantes locales -que son los principales perjudicados por el problema. La Liga de Fomento de La Floresta reclama desde hace tiempo medidas concretas de las autoridades, pero hasta ahora no recibió respuestas ni ha conseguido resultados satisfactorios. Solo promesas.

Estamos hablando de un daño grave que no se detiene.

Retrocede la línea costera por acción del mar. Ya se ha derrumbado parte de la calle costera (rambla). Después seguirán los terrenos de la primera línea de casas. Las causas son varias y por ello se requiere de un plan de acción capaz que las abarque.

En primer lugar se identifica a la acción de espigones construidos en la playa como responsables de frenar la retención de arena en la playa. Si ello se confirma está claro que hay que modificarlos o quitarlos. Los estudios técnicos deben establecer si detectan otros problemas vinculados a la conducta de las mareas que pudieran estar incidiendo en forma negativa.

Desde el sector de la costa, se señalan varios asuntos a corregir.

Las autoridades municipales, departamentales y nacionales nada han hecho para construir las canalizaciones de las aguas pluviales, tan necesarias para evitar que continúen socavando las erosionadas barrancas.

Tampoco se implementaron las obras básicas de saneamiento -sin dudas el dinero mejor invertido para garantizar una buena calidad de vida a las comunidades. La Floresta tiene hoy 3.000 personas viviendo todo el año. Cuando falta el saneamiento lo que ocurre es que muchos pozos negros drenan sus fétidas aguas a las napas freáticas y por la pendiente de la zona, se filtran por la barranca, contaminando todo a su paso y provocando una erosión adicional. Los vecinos denuncian que este fenómeno se constata a simple vista.

Pero también se suma una intervención imprudente de particulares que, intentando protegerse del problema, colocan rocas a su criterio, que en lugar de ayudar afectan negativamente a la dinámica de la costa.

A ello se le agrega otro problema ocasionado sin pretender hacerlo. Se trata de que muchas personas estacionan sus vehículos en lugares inapropiados sobre las barrancas, incrementando la presión sobre su actual vulnerabilidad.

No admite discusión que las soluciones de fondo son de estricta responsabilidad gubernamental. Por lo tanto se sigue esperando acciones concretas de parte de los ministerios de Ambiente y de Transporte y Obras Públicas, de la Intendencia de Canelones y del Municipio de La Floresta, porque el problema es grave.

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