Energía nuclear de fusión: la emulación del Sol en la Tierra

Hablar de energía nuclear es adentrarse en un fenómeno que puede tener aplicaciones muy diversas. La fisión nuclear, al liberar enormes cantidades de energía contenida en el núcleo del átomo, dio lugar tanto a desarrollos tecnológicos como a usos que marcaron profundamente la historia contemporánea. Con el tiempo, la energía nuclear dejó de estar asociada exclusivamente a su dimensión militar y pasó a formar parte de distintos ámbitos de nuestra vida cotidiana, aunque muchas veces no seamos conscientes de ello.

Hoy existen unas 400 plantas de fisión nuclear en el mundo capaces de generar mayoritariamente energía eléctrica. Mientras la fisión divide núcleos atómicos pesados, como los de uranio y plutonio, la fusión une núcleos ligeros, como los del deuterio y el tritio, dos isótopos del hidrógeno. A diferencia de la fisión, la fusión nuclear no logra aún generar energía eléctrica.

De hecho el proyecto de fusión global más ambicioso y aún en construcción a nivel mundial, se ubica al sur de Francia y es denominado informalmente “sol en la Tierra”. Lleva por nombre ITER “El Camino” y colaboran desde sus inicios más de 25 países de la UE a los que se suman China, Estados Unidos, India, Japón, Corea del Sur y Rusia. El Tokamak (el monumental dispositivo donde se producirá la fusión) es el núcleo de esta obra de ingeniería en la que trabajan unas 6500 personas de las profesiones más diversas, provenientes de los rincones más apartados del mundo.

En tanto la energía eléctrica no se produzca, la fusión nuclear seguirá siendo el “Santo Grial” en la materia. Matemáticos, ingenieros, físicos, entre otros; son parte de esta comunidad científica tan necesaria para el intercambio de saberes que se erige en la provenza francesa. Sin ella, proyectos como ITER no podrían haber experimentado los avances y retrocesos propios de un dispositivo jamas intentado.

El cronograma de la construcción de su reactor ha cambiado en los últimos años debido a marchas y contramarchas en los componentes del Tokamak, sin embargo se espera que sus primeras pruebas operativas con plasma ocurran en los próximos años, concretamente en la década de 2030.

ITER no generará electricidad para la población francesa; al menos no para toda Francia; es solo una prueba de concepto. El siguiente paso ya se está diseñando y se llama DEMO. Será el primer prototipo de planta de fusión conectado a la red eléctrica real, planificado para empezar a operar entre 2040 y 2050.

Empresas privadas de tecnología estiman plazos más agresivos e intentan acortar esta línea de tiempo mediante imanes superconductores de alta temperatura más potentes y compactos.

Sin embargo el futuro de la fusión se dice “está a 25 años de suceder”.

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