Apuntes en turismo

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danilo arbilla
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En mi libreta de apuntes, cosa de viejo periodista, o viceversa, tomé nota de algunos temas sobre los que escribir, sin sumarme al coronavirus. Veamos.

Uno. No me gustaría ser asesor de imagen del presidente Lacalle Pou. No sabría qué recomendar; si una conferencia de prensa todo los días, dado los réditos, o dosificarlo para que no se desgaste.

No quiero precipitarme, pero es innegable que el presidente trasmite seguridad, temple, dominio del tema y de la situación e inspira confianza. Da tranquilidad, dentro de lo que se puede. Bien por él y por todo lo que nos toca al resto.

No hace mucho escribí que no hay grandes hombres, sino hombres comunes a los que las circunstancias los pone ante grande pruebas, que son las que marcan el tamaño según cómo son sorteadas y resueltas.

Lacalle Pou surge como el jugador que se necesita.

Dos. Difícil para el Frente. Según lo planificado Astori, con su tonito y pensando en “la patria y la unidad”, salió a torpedear la ley de urgencia, y su inoportunidad. Por su lado maestros y los obreros de la construcción se niegan a la vuelta progresiva a la normalidad, aún contando con las mayores seguridades.

Cada vez resultan más respetables y admirados los trabajadores de la salud, los policías y los soldados que le ponen el pecho al COVID-19, en todos los frentes y a toda hora. Hasta hoy ha habido una casi unanimidad nacional en que se debe contemplar a los sectores de la salud, policías (seguridad) y maestros (educación). Y dentro de lo posible se ha hecho. Quizás, dadas las nuevas realidades, habría que revisar criterios y para empezar incluir en esa preocupación a los soldados (militares) porque en épocas de emergencia jamás esquivan el bulto.

Tres. Y está la ley de urgente consideración y su envío que tanto agravia al FA. Está previsto en la constitución.

Lo que se dice es que democráticamente, éticamente y moralmente, no es el momento para enviarla. ¿Democráticamente? ¿Éticamente?

¿Moralmente? ¿El Frente Amplio?

Yo diría que el gobierno no ha sido hábil ni maniobrero y que decididamente no ha querido “pisotear”.

Podría haber optado por separar los temas más urgentes -vinculados a la sanidad y la seguridad por ejemplo- y enviarlos al Parlamento. Y ahí se vería qué hace el FA con menos vías de escapatoria para su discurso.

Otra opción sería seguir el ejemplo del propio Frente. Hacer lo que hizo en los últimos quince años. Votar a tapa cerrada y de apuro sus proyectos de ley cuando le fue necesario sin importarle lo que la oposición y menos la ciudadanía pensaran. Con ese mecanismo, que además le permitió negar todo tipo de investigaciones y comisiones investigadoras, el Frente logró un sistema mucho más rápido que cualquier tipo de ley de urgencia. Incluso cuando era preciso asegurar mayorías los obligaba a todos con la “consideración de asunto político”. La disciplina partidaria, además, les permitía un doble o triple discurso pero sin cambiar el voto. Lo de Astori, por ejemplo, siempre estuvo a favor de las buenas causas pero por disciplina siempre votó por las malas.

Ese es un mecanismo que podría usar el gobierno, votos le sobran en ambas cámaras. No sería una novedad y con ello conseguiría rapidez y mostrar una coalición decidida, fuerte y comprometida.

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