La reciente tendencia al alza de la inflación es algo a lo que el gobierno debería prestar más atención. Algunos lo atribuyen a factores externos como el alza del petróleo. Otros ven allí un efecto que el gobierno no ve tan mal, ya que le permitiría “licuar” algo del déficit que se le está escapando. Pero la inflación es un flagelo terrible, que se ensaña con quienes menos tienen. Una ambición de corto plazo no debe poner en riesgo una conquista que llevó varios gobiernos asentar.