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HIDROVÍA

Ing. José M. Zorrilla Berretta Montevideo
Este último tema llenará una sentida necesidad, ya que el parque barcacero boliviano necesita aumentar su volumen para satisfacer los distintos emprendimientos que se están llevando a cabo en la región en diversos rubros. En los primeros días de este mes autoridades del Comité federal de la Hidrovía Paraguay-Paraná acompañaron a una delegación de empresarios de la República de Bolivia a recorrer distintos tramos de los ríos Paraná y Paraguay a fin de localizar zonas aptas para desarrollar distintos proyectos que tienen que ver con el ámbito portuario, entre ellos el transporte y la instalación de un astillero en alguno de sus tramos. Este último tema llenará una sentida necesidad, ya que el parque barcacero boliviano necesita aumentar su volumen para satisfacer los distintos emprendimientos que se están llevando a cabo en la región en diversos rubros. La citada delegación encomendó a este Comité federal la localización de zonas alternativas para este proyecto considerando la necesidad de instalar un astillero para consolidar el Programa Hidrovía, proyecto que partió hace tiempo de distintas reuniones donde participaron tanto el Comité federal, como la CPTCP y entidades privadas. El Dr. José Galetti, secretario ejecutivo, aclaró: "Debemos poner en conocimiento público que han arribado a esa idea empresarios rusos y de China. Están trascendiendo muchas informaciones de que Bolivia, presumiblemente su gobierno, está desarrollando varias industrias, ya que ha comenzado a exportar productos para cuyas operaciones necesita armarse de barcazas y empujadores para su salida al Atlántico". Marítimas
La reunión presidencial entre Vázquez y Macri fue un hecho político importante aunque ausente de resoluciones concretas y plagado de lugares comunes. Y si bien no puede desconocerse el espíritu de acercamiento que ambos mostraron, los tiempos que se viven necesitan definiciones claras y posiciones firmes. En su lugar, una vez más se utilizaron permanentes invocaciones a la hermandad rioplatense que si bien reflejan un humor diferente a los diez últimos años, no exhibieron definiciones concretas en la relación bilateral. Faltaron como prueba de los avances la firma de notas reversales que en otros tiempos sirvieran de guía para marcar la conducta de ambos gobiernos en el corto y mediano plazo. Tan es así, que aun cuando ya se retomó el dragado de los canales del Martín García, faltó una referencia concreta a aspectos que hacen a los temas comunes en la hidrovía que involucra los intereses prioritarios del transporte multimodal de la Cuenca del Plata. El anuncio de un monitoreo bilateral del río Uruguay en materia ambiental es destacable, pero una decisión de esta naturaleza debió profundizar en la necesidad de avanzar en un protocolo ambiental para toda la Cuenca del Plata, y así tuvo que ser planteado por el Gobierno uruguayo ante la necesidad de mejorar las vías navegables y la eficiencia de sus puertos. La referencia a un nuevo puente sobre el río Uruguay es relevante, pero la agenda bilateral no puede diluirse en anuncios que, como el proyecto de la regasificadora en la instancia anterior, sean parte sólo de un esfuerzo protocolar para darle contenido a una reunión entre presidentes. Ambos gobiernos persiguieron objetivos diferentes. El presidente Macri intentó lógicamente salir del paso sin asumir una sola obligación en la nutrida agenda bilateral con el Uruguay, mientras que el presidente Vázquez buscó abrirse camino en aspectos comerciales del Mercosur que en modo alguno podían tener una definición aislada de la voluntad de los otros países fundadores. Hasta la insostenible situación de Venezuela se resumió en definirla como "preocupante" para evitar agravar los problemas que el Frente Amplio tiene para defender los derechos humanos interpretados a su antojo. El Gobierno uruguayo no puede tomar decisiones claras en su política exterior porque su frente interno recoge posiciones irreconciliables, al punto que ni la autoridad institucional del Poder Ejecutivo está en condiciones de poner límites a la "cancillería paralela" que el Pit-Cnt pretende desarrollar. En cada encuentro bilateral o subregional es necesario identificar el equilibrio entre los criterios actuales, la flexibilidad de las normas y la preservación de las corrientes comerciales, que en el caso de Argentina han alcanzado sus niveles mínimos en la balanza comercial. Sin embargo, la relación con la Argentina está mucho más allá del comercio; temas como la integración energética, la conectividad física, el desarrollo de servicios logísticos, la explotación de recursos naturales compartidos y una política ambiental integral tendrían que haber sido listados para facilitar la administración de las tensiones existentes y buscar evitar que una ampliación coyuntural de la agenda se utilice para postergar la consideración de los problemas aún sin resolver. Con la Argentina tenemos una larga historia de encuentros y desencuentros en los que se alternaron la confianza y la suspicacia, cuando no la agresividad. Eso significa que hablar de proyectos de mediano y largo plazo requiere de una gran prudencia porque se corre el riesgo de vaciar de contenido a los intereses concretos del Uruguay, los que muestran una riesgosa y permanente asimetría en la relación bilateral. Por tales razones debemos recuperar nuestra capacidad de propuesta paralizada en los últimos años por la mala relación, el estancamiento y la inocuidad. Los discursos y conferencias de prensa articulados previamente no pueden separarse de una dinámica permanente que tome en cuenta los nuevos rasgos de la vecindad geográfica. Parece que todavía no se tiene en cuenta que la proximidad complementa centros de producción y de consumo de bienes y servicios, infraestructura de transporte, y servicios logísticos que puedan facilitar la formación de cadenas productivas entre Uruguay y Argentina para potenciar su inserción externa. La invocada "hermandad" existe, pero también debe ejercerse sin liviandad ni superficialidad. Se ha celebrado otra reunión entre presidentes alimentada por más voluntarismo que resultados concretos. EDITORIAL
Puede resultar extraño dedicar tiempo y espacio a un asunto improbable y remoto, pero servirá de ocasión para revisar perspectivas nacionales. Días pasados se volvió a hablar de la construcción de un puente entre Buenos Aires y Colonia. Treinta años atrás el tema se manejó intensamente, hasta se llegó a firmar un tratado. Hoy la posibilidad de que se construya es remota y estimo que sea una mala idea para el Uruguay: no dejaría beneficios duraderos y -lo más grave- engarzaría al Uruguay en un tipo de inserción regional inconveniente. Puede resultar extraño dedicar tiempo y espacio a un asunto improbable y remoto, pero servirá de ocasión para revisar perspectivas nacionales. Días pasados se volvió a hablar de la construcción de un puente entre Buenos Aires y Colonia. Treinta años atrás el tema se manejó intensamente, hasta se llegó a firmar un tratado. Hoy la posibilidad de que se construya es remota y estimo que sea una mala idea para el Uruguay: no dejaría beneficios duraderos y -lo más grave- engarzaría al Uruguay en un tipo de inserción regional inconveniente. Algunos colonienses lo esperan como bendición para su departamento; piensan que con un puente que permita a un montón de porteños subirse a un colectivo en Retiro y bajarse 45 minutos después en el barrio histórico, el oro correría por Colonia. No advierten que Colonia tiene atractivo para los porteños en la medida en que es un lugar apacible, tranquilo, sin tráfico, y sobre todo, sin tantos porteños. El puente sería el degüello de la gallina de los huevos de oro.
La Hidrovía Paraná - Paraguay podría transformarse en el proyecto síntesis de la integración regional, que beneficiaría a cinco países: Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil. De ser plenamente utilizada, podría ampliar la competitividad internacional del agronegocio y abriría perspectivas de inversiones no solo en el sector agrícola y agroindustrial, sino también en el de los minerales. La Hidrovía Paraná - Paraguay podría transformarse en el proyecto síntesis de la integración regional, que beneficiaría a cinco países: Bolivia, Paraguay, Uruguay, Argentina y Brasil. De ser plenamente utilizada, podría ampliar la competitividad internacional del agronegocio y abriría perspectivas de inversiones no solo en el sector agrícola y agroindustrial, sino también en el de los minerales. Las dificultades que rodean el aprovechamiento pleno de la hidrovía son resultado de la baja prioridad atribuida por el poder público al transporte fluvial, que tanto contribuyó al rápido desarrollo de vastas regiones en los Estados Unidos y en Europa.
La Cancillería uruguaya consideró que fueron "muy positivos" los acuerdos alcanzados la semana pasada en Santa Cruz (Bolivia) por el Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay-Paraná (CIH) y "constituyen una muy buena base" para revitalizar la vía fluvial. La reunión se llevó a cabo en Bolivia el pasado jueves y contó con la presencia de delegaciones de los cinco Estados miembros (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). La entidad tiene como cometido impulsar acciones para desarrollar el corredor fluvial, según lo establecido por los cinco países en un tratado en 1992. "Las delegaciones de los cinco Estados miembros coincidieron en la importancia de ratificar el compromiso por parte de sus respectivos gobiernos" con el tratado que creó la hidrovía, "considerando la navegabilidad y el transporte fluvial como factor de desarrollo en la región", informó ayer la Cancillería uruguaya en un comunicado. El CIH resolvió reactivar el órgano técnico establecido en el Acuerdo de Santa Cruz de la Sierra que institucionalizó la hidrovía, que se reunirá en Asunción (Paraguay) entre el 18 y el 19 de mayo de 2016. También fijó su próxima reunión, la número 44, para el mes de agosto "en lugar a definir por vía diplomática", donde se definirá el Régimen Único de Dimensiones Máximas de Convoyes (de barcazas), entre otros temas. Asimismo, los países reafirmaron su voluntad de fijar la sede de la CIH en Argentina, y decidieron la suscripción de un acuerdo en Buenos Aires "con la presencia de los cancilleres de los cinco países miembros, en fecha a definir". En la reunión se encomendó al Secretariado Ejecutivo del organismo "preparar una propuesta de estructura básica" para "poder definir un presupuesto anual". Otro tarea es la elaboración de "una propuesta de criterios para la participación de observadores permanentes y no permanentes e invitados especiales". La hidrovía es la mayor arteria de comunicación y de transporte fluvial para Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Paraguay, y permite a estas dos últimas naciones una vía de acceso al océano Atlántico. EFEPARANÁ-PARAGUAY
Se acaba de reunir en el Palacio San Martín en Buenos Aires la primera sesión de la XLIII Reunión del Comité Intergubernamental de la Hidrovía Paraguay - Paraná (CIH), que contó con la presencia de las cinco delegaciones de los Estados miembros: Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay, luego de más de tres años de inactividad. En esta ocasión, los representantes de las cinco delegaciones convinieron en fortalecer el rol del transporte fluvial como eje estratégico de desarrollo económico y social de la región, en el marco de los acuerdos vigentes.
El presidente Vázquez realizó una visita de Estado al Brasil, el 21 de mayo, en respuesta a una invitación que la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, le hizo en ocasión de la ceremonia del cambio de gobierno, el 1° de marzo pasado. A pesar de lo breve de la reunión, sus resultados fueron importantes. En varios sentidos. El comunicado conjunto presidencial se refiere al "excelente estado de las relaciones comerciales entre los dos países", y menciona varios proyectos binacionales, incluyendo el plan de interconexión eléctrica bilateral, la licitación para la construcción de un segundo puente sobre el río Yaguarón y la restauración del histórico puente Barón de Mauá, entre las ciudades de Yaguarón y Río Branco. Pero, quizás, lo más trascendental fueron las coincidencias sobre asuntos clave del proceso de integración regional. Uno de esos temas regionales fue el de la hidrovía. Aquí correspondería hacer un comentario previo. El comunicado oficial publicado por la Cancillería uruguaya utiliza la frase "Hidrovía Paraguay-Paraná (HPP)" para referirse a esa iniciativa regional. Es lamentable que nuestro gobierno cometa un error jurídico y político tan grave para nuestros intereses. El nombre correcto del proyecto, tal como lo establece el Acuerdo de transporte fluvial suscrito el 26 de junio de 1992, es: "Hidrovía Paraguay-Paraná (Puerto de Cáceres - Puerto de Nueva Palmira)". Esa denominación incluye a texto expreso a Nueva Palmira en el sistema convencional de la hidrovía, aún cuando, desde el punto de vista geográfico, ese puerto no se encuentre ni siquiera sobre el río Paraná. Existen intereses que desearían excluirnos de la hidrovía y no es inteligente hacerles el juego utilizando una denominación incompleta que parecería dejar fuera del sistema de navegación regional a nuestro segundo puerto más importante. La Cancillería debería establecer como regla general e invariable que siempre debe utilizarse el nombre completo de la hidrovía. El comunicado informa que los dos presidentes pusieron énfasis en revitalizar la hidrovía "y retomar la dinámica de las reuniones del Comité Intergubernamental de la Hidrovía, canal institucional que permite la resolución conjunta, por los cinco Estados Partes, de las cuestiones relacionadas a la navegación en la HPP". Esa coincidencia entre Brasil (ubicado aguas arriba en el sistema y el Uruguay, situado al final del mismo) tiene una considerable importancia política. Esto se da por cuatro motivos. Primero: los dos países reafirman la validez del tratado de 1992. Segundo: la declaración se realiza en un momento en que las instituciones creadas dentro del marco del tratado parecerían haber entrado en un período de parálisis. Tercero: la declaración es especialmente oportuna porque alguna autoridad de una de las Partes del acuerdo, ha hecho declaraciones que parecerían desconocer lo pactado en 1992 y esa Parte ha tomado medidas de carácter unilateral que interfieren con el buen funcionamiento del sistema multilateral de navegación de la hidrovía. Finalmente, esas medidas no solamente amenazan los importantes intereses portuarios uruguayos, sino también perjudican los vitales intereses de los países ubicados aguas arriba, incluyendo a Paraguay, que utilizan la hidrovía para llegar al Río de la Plata y, a través de él, al resto del mundo. Otra coincidencia importante fue que los dos presidentes coincidieron "en la importancia de impulsar la agenda de negociaciones externas del Mercosur" y consideraron que reviste importancia la reunión entre el Mercosur y la Unión Europea que se realizará en Bruselas, el próximo junio. Según informó El País, Rousseff le habría dejado bien claro a Vázquez que el acuerdo con la Unión Europea es una prioridad para su gobierno y que quiere que se cierre este año. Nuestra nación y Paraguay también son favorables a concluirlo lo antes posible. En cambio, Argentina tiene reservas importantes respecto de algunos de los términos propuestos. Ello plantea un problema importante, porque cerrar aquel acuerdo es una decisión que debe tomarse por unanimidad de los socios del Tratado de Asunción (que también incluye a Venezuela). Se ha mencionado la posibilidad de un convenio de dos velocidades, según lo mencionara el propio canciller de la República, pero todavía no se conoce la posición final de Buenos Aires. En síntesis, una reunión corta, sin gran oratoria, que parece más concreta y fructífera.Editorial

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