En base a La Nación/GDA
Desde la planificación de las vacaciones, los precios en los distintos destinos turísticos son una variable fundamental a considerar para definir el rumbo. Ya con los pies en la arena, empieza el momento de corroborar los valores reales a través del consumo diario. Llega la hora de la verdad.
Luego de un 2025 sin saltos inflacionarios, la costa atlántica argentina muestra números “razonables” en relación a otros veranos, en cambio, Brasil dejó de ser una oportunidad perfecta para el bolsillo de los argentinos, a diferencia de la temporada pasada, cuando el tipo de cambio resultaba ventajoso. Punta del Este vuelve a concentrar los valores más altos, pero la brecha dejó de ser tan marcada.
Para clarificar los precios, los enviados especiales de La Nación realizaron un relevamiento que permite comparar los valores promedio de productos que se suelen consumir en vacaciones en un año en el que la ecuación no es tan clara ni sencilla.
En este verano, un choclo en la playa cuesta 5.000 pesos argentinos ($ 132 aproximadamente) en Mar del Plata y Pinamar, mientras que en Punta del Este sube a 6.500 pesos argentinos ($ 172 aproximadamente), mientras que en Brasil cuesta 4.000 pesos argentinos ($ 105 aproximadamente).
Una hamburguesa completa en un parador tiene un costo de $ 17.000 pesos argentinos en Mar del Plata ($ 450), 18.000 pesos argentinos en Pinamar ($ 476), 30.000 pesos argentinos en Punta del Este ($ 794) y 14.525 pesos argentinos en Brasil ($ 384).
En tanto, la porción de rabas en un restaurante tiene un costo de 32.000 pesos argentinos ($ 847) en Mar del Plata, mientras que en Pinamar cuesta 34.000 pesos argentinos ($ 900). En Punta del Este el precio es de 29.000 pesos argentinos ($ 767) y en Brasil cuesta 26.855 pesos argentinos ($ 711).
El café chico en un parador tiene un costo de 4.000 pesos argentinos en Mar del Plata ($ 105), mientras que en Pinamar sube a 4.200 pesos argentinos ($ 111) y en Punta del Este a 8.000 pesos argentinos ($ 211). Brasil, en tanto, tiene un costo de 2.230 pesos argentinos ($ 59).
La media docena de churros cuesta 7.000 pesos argentinos en Mar del Plata y Pinamar ($ 185), mientras que en Punta del Este cuesta 13.000 pesos argentinos ($ 344). En Brasil, el costo es de 10.000 pesos argentinos ($ 264).
Una “pinta” de cerveza en Mar del Plata cuesta 5.000 pesos argentinos ($ 132), mientras que en Pinamar sale 6.000 pesos argentinos ($ 158). Ya en Punta del Este el precio llega a 10.200 pesos argentinos ($ 270), mientras que en Brasil baja a los 3.250 pesos argentinos ($ 86).
Un litro de nafta súper, en tanto, tiene un costo de 1.655 pesos argentinos ($ 43) en Mar del Plata y de 1.672 en Pinamar ($ 44). En tanto, en Punta del Este sube a 2.902 pesos argentinos ($ 76), mientras que en Brasil cuesta 1.590 pesos argentinos ($ 42).
El agua caliente para un termo tiene un costo de 1.000 pesos argentinos en Mar del Plata ($ 26) y de 1.500 en Pinamar ($ 39). En Punta del Este, en tanto, figura dentro de la propina y en Brasil tiene un costo de 3.930 pesos argentinos ($ 104).
Por último, una entrada para una fiesta/boliche tiene un costo de 15.000 pesos argentinos en Mar del Plata ($ 397) y de 20.000 pesos argentinos en Pinamar ($ 529). Ya en Punta del Este, el precio sube a 100.000 pesos argentinos ($ 2.648), mientras que en Brasil baja a 19.980 pesos argentinos ($ 529).
Si bien Punta del Este registra precios más altos que en la temporada pasada, siguen siendo más accesibles que en los años previos. Por otro lado, continúan vigentes una serie de beneficios que permiten amortizar los gastos.
En los productos de supermercado es donde más se nota el alza, destacan los habitués, mientras que en gastronomía y en hotelería, por la exoneración del IVA (a tasas de 22% y 10% respectivamente) con pagos a través de tarjetas de crédito y débito extranjeras o mediante transferencia electrónica de fondos provenientes del exterior, los argentinos aseguran que terminan abonando cifras similares que en Buenos Aires, sobre todo en restaurantes. A la eliminación del IVA se suman los descuentos que ofrecen bancos en muchos locales gastronómicos.
La mayor brecha respecto a otros destinos aparece en los valores de las entradas para boliches y fiestas, que salen en promedio $ 2.648, sin contemplar las de fin de año que fueron más caras.
El fenómeno del “dólar barato” impulsó la llegada de argentinos a Brasil, aunque el cambio ya no resulta tan favorable como en el verano 2025, con precios en reales que aumentaron respecto a temporadas pasadas.
Sin embargo, sigue siendo un destino que muchos priorizan al hacer números finos en la comparación con algunos precios en la costa bonaerense. De hecho, son varios los productos que, en promedio, son más accesibles. El valor del pasaje aéreo a destinos como Río de Janeiro, no obstante, encarece el presupuesto total.
Por estos días, basta con caminar unos metros por Copacabana para confirmar que el idioma oficial del verano es el “portuñol”. No es solo una cuestión de acento: el paisaje se transformó. Algunas banderas argentinas incluso flamean cerca del “Turistômetro”, el tótem luminoso que actualiza la llegada de visitantes en tiempo real y que hoy exhibe una cifra histórica: Brasil recibió más de 9,2 millones de turistas este año, con los argentinos como protagonistas indiscutidos.
Lo más llamativo en la costa atlántica argentina, después de años de saltos significativos, es que los valores –en particular la gastronomía- no tienen cambios abruptos con respecto a la última temporada e incluso hay algunos productos que se mantienen sin modificaciones.
En Mar del Plata, tanto los dueños de locales gastronómicos como aquellos que venden al paso en la arena tienen claro que aún son tiempos de incertidumbre en cuanto a lo que puedan rendir estos dos meses de turismo fuerte y también de mucha competencia. Por eso, se cuidan al extremo a la hora de ponerle cifras a la carta o menú.
Con alguna incidencia sobre algún producto que por escasez de mercado pueda haber tenido una suba mayor al promedio, se da por seguro que comer cuesta alrededor de un 25% más que durante el último bimestre enero febrero. Si bien hay materias primas que han dado un salto mucho más importante a lo largo del año, como ocurre con las carnes rojas, en diversos restaurantes afirman que buscan absorber el impacto del aumento para que no se traslade en su totalidad al ticket que llega a la mesa del cliente.
Tampoco en Pinamar hubo sorpresas respecto a los precios. Los aumentos se ubican dentro de “lo esperable”, según la mayoría de los que llegaron al balneario en los últimos días de diciembre o en el arranque de 2026.