El contador Bruno Gili, director ejecutivo del programa Uruguay Innova, dedicado a promover la innovación y la internacionalización como motor de desarrollo económico, estuvo este miércoles en entrevista con En Clave País y contó no solo lo que ha avanzado esta política pública sino que planteó cómo está el país en la materia, aludiendo que "tiene dos ritmos".
Ante la pregunta de qué tan innovador es Uruguay, respondió que este "es un país que tiene dos ritmos", aunque a él personalmente le gustaría "que tuviera un único ritmo más fuerte". "Hay sectores más innovadores y hay otros que la verdad que están muy retrasados y el tiempo no ha ayudado a resolverlo", dijo y clarificó con un contraste: "Sigue teniendo la estación de AFE ahí tirada y el Aeropuerto de Carrasco".
"Eso lo podés trasladar a cualquier ámbito: tenes la mitad de nuestros jóvenes de 21 a 23 años que terminaron el liceo, la otra mitad no. Ves Montevideo en su distribución geográfica y calidad de vida en norte y sur", apuntó.
"El que anda bien es un sector bastante innovador, en el otro hay dificultades", dijo. Acotó que Uruguay en las últimas décadas hizo un esfuerzo por ser una de las economías más abiertas de la región y aquellos sectores más basados en las exportaciones "han sido bastante competitivos".
"El Uruguay vinculado al mundo, el de los bienes transables como servicios globales, software, tecnologías médicas, cierto sector de la industria farmacéutica o nuestros productos estrella como la carne y el arroz, no solo son competitivos y productivos sino que tienen incorporada tecnología que lo hacen diferenciarse", explicó.
En contraposición, "cuando vas a sectores que no compiten por el mundo, en general no transables, uno podría decir que tienen un recorrido por hacer muy alto".
"En el sector de agronegocios, de tecnología de software y en biotecnología, Uruguay tiene un nivel de desarrollo de condiciones interesantes, capital humano formado muy bueno, muy competitivo, muy solicitado. Uno encuentra uruguayos en empresas top trabajando", apuntó y mencionó que a nivel local "Uruguay ya tiene un montón de startup que trabajan con inteligencia artificial".
De hecho, Gili indicó que Uruguay debe tener la "capacidad y tecnología" para saber utilizar la IA, pero el país "no va a poder" desarrollar modelos de lenguaje como los que están detrás de ChatGPT, Claude u otras marcas similares, porque "no lo puede hacer Europa casi".
Inversión en I+D: las diferencias con Europa y la meta del 2% del PIB
En esta línea, en cuanto a la inversión en innovación y desarrollo (I+D), Uruguay maneja un porcentaje del 0,7% del PIB y es mayor en el sector público que en el privado.
Para Gili, el porcentaje "es bajo", y "si uno va a países chicos desarrollados de Europa" colocan cifras del 3% o 2,5%. "Pero tienen una característica —aclaró—: que el sector privado invierte casi el 60% de esos fondos y han logrado una muy buena coordinación y articulación entre los centros de investigación y las empresas, y ese es el gran diferencial".
"Eso Uruguay no lo logra", planteó y añadió que por eso el foco de su programa "es cómo efectivamente logramos que el proceso de generación de conocimiento, innovación e internacionalización sea una línea continua, un proceso natural".
En definitiva, planteó que "para aumentar la inversión en investigación y desarrollo" se necesita que sea con inventivos a nivel mundial, porque una demanda local de 3,4 millones de uruguayos no puede financiar la "invención de cosas sofisticadas" porque no tiene "cómo recuperarla".
En esta línea planteó que "hay que invertir más" pero "no para hacer más de lo mismo". "Si no logramos que los nuevos fondos y nuevas inversiones se hagan en coordinación con el sector privado para garantizar un proceso que termine en valorización de conocimiento que puede ser para resolver desafíos nacionales o para crear nuevos productos o nuevas empresas y que eso se exporte, se internacionalice, es muy difícil llevarlo adelante", explicó.
Más adelante en la entrevista planteó que el diagnóstico al empezar el programa es que Uruguay tiene "baja transferencia tecnológica", lo que quiere decir que la poca inversión que hace en I+D no alcanza ni siquiera los resultados esperados. En conclusión, "hay países que con menos recursos logran más que nosotros".
De todas formas, la inversión "debería ser mucho más, por lo menos el 2% del PIB, pero no es presupuesto del Parlamento, es que logramos convencer a empresas nacionales y extranjeras que usen a Uruguay como el hub de innovación".
Puso el ejemplo de Nestlé, que "acaba de instalar en Uruguay la producción de café para América Latina" pese a que el país "no produce café". "Montan una fábrica de café de alto nivel donde desde el momento cero hasta que sale empaquetado para Starbucks lo hacen en un establecimiento local con investigación e innovación. Eso es lo que hace Suiza, que no tiene minerales, petróleo, nada, pero en cada línea relevante del mundo, salud, logística, finanzas, relojería, cosméticos, tiene firmas globales líderes del mundo; eso es internacionalizar", detalló.
Planteó otro caso, esta vez vinculado a la tecnología: "Uruguay tiene muy buen Internet porque tiene fibra óptica que llega a todo el país, ese es un diferencial que se lo contamos a todo el mundo. Pero si el cable de Google no hubiera llegado a Montevideo desde Miami, hablábamos entre nosotros".
"Con los data center es lo mismo, el mundo va a funcionar en una estructura de datos global, la inteligencia de los países va a ser cómo se conectan a eso. Para tener soberanía lo mejor es a nivel de investigación, profesionales y ciudadanos tener una alta capacidad de dominar la inteligencia artificial y de moverse en el mundo digital. Si eso lo hacemos bien, vamos a saber protegernos de la mejor manera", sentenció.