En el marco de un evento organizado por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), y mientras el Parlamento vota una nueva Rendición de Cuentas que prioriza el aumento de las transferencias destinadas a combatir la pobreza infantil, el director técnico del Instituto Nacional de Estadística (INE), Marcelo Bisogno, reveló un dato que el organismo no publica habitualmente y que hasta ahora no había trascendido: más del 30% de los uruguayos se autopercibe pobre.
Según informó el jerarca —que desarrolló buena parte de su carrera fuera del país, en organismos internacionales como el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo—, la medición de la pobreza tiene una dimensión temporal, subjetiva y cultural, y contó que, mientras preparaba su presentación, se enteró de que “el INE también tiene en su Encuesta Continua de Hogares (ECH) una pregunta sobre ‘si usted se siente pobre’”.
“No entiendo por qué nunca se publicó. Tengo que averiguarlo. Los resultados que dan son significativamente distintos a los de la tasa de pobreza y están por encima del 30%. Es decir, si le preguntamos a la gente en Uruguay hoy: ‘¿Usted se siente pobre?’ Hay más de un 31,3% que dice que sí”, desarrolló el economista.
En esta línea, Bisogno contrastó la respuesta de las personas consultadas con lo que arrojaron los últimos datos de pobreza medidos por ingreso correspondientes a 2025, cuando la tasa se estimó en 16,6%. Esto significa que, de cada 1.000 personas que viven en el país, 166 no superan el ingreso mínimo necesario para cubrir sus necesidades básicas alimentarias y no alimentarias. En el caso de los hogares, la proporción por debajo de la línea de pobreza es menor y se ubicó en 13,2%. “La tasa de pobreza nuestra es de 16,6%. Sin embargo, más del doble dice sentirse pobre”, consideró.
“Hacemos un trabajo muy intenso en determinar un fenómeno que es muy complejo como la pobreza. No hay coincidencia en lo que es el fenómeno subyacente pobreza, pero compartimos que hay privación. Se carece de cosas que los otros sí tienen. Entendemos que la pobreza tiene una dimensión cultural, tiene un toque subjetivo y las privaciones no son siempre las mismas, por lo que es difícil de medir”, desarrolló.
Aclaró, en tanto, que el índice de pobreza en Uruguay hoy se “basa en una encuesta de gastos e ingresos de los hogares de 2017”, mientras que la metodología anterior, basada en la encuesta de 2006, utilizaba otra canasta.
De hecho, cuando el INE actualizó su metodología de estimación de la pobreza monetaria, el indicador prácticamente se duplicó: con la base anterior, la pobreza en 2024 se habría ubicado en 8,3%, mientras que con la nueva alcanzó el 17,3%. A partir de 2025, también se empezó a publicar el Índice de Pobreza Multidimensional —fue de 18,7%— que incorpora otras dimensiones y no solo ingreso monetario: educación, condiciones habitacionales, servicios básicos, protección social y empleo.
En esta línea, Bisogno dijo que, con la incorporación de este nuevo mecanismo de cálculo, la medición, “aunque no se acerca del todo” a la realidad, “se acerca un poco más”.
“La pobreza no es solo un tema de ingresos. Tenemos que ver cuáles son las privaciones que sufre un hogar y si superan determinado nivel, que es arbitrario dependiendo cada país, entonces decimos que ese hogar es multidimensionalmente pobre. Cuando cruzamos las dos tasas de pobreza estamos lejos de la coincidencia total: hay pobres multidimensionales que no los son por ingreso y que son por ingreso que no son multidimensionales. ”, añadió el director del INE, que destacó durante su presentación la fuerte baja registrada a partir de 2006, luego de los niveles de pobreza del 47% alcanzados como consecuencia de la crisis de 2002.
Sobre la tasa de pobreza subjetiva, que alcanzó al 31,3%, Bisogno aclaró que surge de una “pregunta y una encuesta que está poco trabajada y habría que mejorarla”. Por eso, si bien ese porcentaje de la población afirmó sentirse pobre, señaló que “no lo tomaría como pobreza”.
En un cruce de datos, agregó que dentro de ese 31,3% hay un 20,7% de personas que se sienten pobres, pero que no son consideradas pobres según el criterio de ingresos, mientras que el 10,5% restante sí está incluido en la medición de pobreza por ingresos y, además, se considera pobre según su percepción subjetiva.
Consultado por El País, el economista especializado Matías Brum dijo que, a partir de esos datos, surge que más de 1.120.000 personas aseguran ser pobres. De ellas, aproximadamente la mitad (50%) están contempladas en las mediciones del INE —ya sea por ingresos o por pobreza multidimensional—, mientras que unas 560.000 se autoperciben en una situación de vulnerabilidad que no se refleja en las dimensiones consideradas para medir la pobreza por parte del Estado uruguayo.
El módulo de pobreza subjetiva —que fue incorporado por el INE en 2022 y no es divulgado por los boletines de la ECH— tuvo registros muy similares en 2023 cuando también el 31% contestó que se consideraba pobre.
“Semáforo de eliminación de pobreza”
En el foro social organizado por ACDE —que tuvo mesas de intercambio de autoridades de empresas y de fundaciones—, cuya presidenta es la exministra de Industria Elisa Facio, también disertaron el economista Ignacio Munyo y el paraguayo Martín Burt, fundador del Semáforo de Eliminación de la Pobreza.
En diálogo con El País, Burt explicó que su iniciativa, que está siendo implementada en más 60 países, plantea una “nueva métrica objetiva y subjetiva” en la que se le pregunta a la gente que significa para ella ser "no pobre".
“Contestan en diferentes categorías como ingreso, empleo, salud, ambiente, vivienda, infraestructura, educación, cultura, participación ciudadana, motivación, entre otras. Las familias dicen que ser no pobre implica tener agua potable, ropa para cambiarse, pero también motivación y autoestima. Para algunos, el motivo por el que no generan ingresos es por falta de esta última, mientras que para otra es por no acceso a transporte público. El rojo significa ser muy pobre, el amarillo pobre y el verde ser no pobre”, relató.
En esta línea, el orador invitado dijo que la familia usando tecnología en 20 minutos hace lo "impensable, mide su propia pobreza cuando los gobiernos nunca pensaron que los pobres podían medir su propia pobreza”.
“Luego, se les permite identificar en qué están bien, en qué mal y se les pregunta también en qué se sienten orgullosos. Nunca se les preguntó eso. Se establecen cinco prioridades y se les ayuda a alcanzarlas. Para algunos es mejorar el ingreso, tener ahorro, mejorar la dieta, el acceso al transporte público y a partir de un banco de soluciones en cada comunidad se permite que las familias participen. Se apropien de la solución. Se cree que las familias pobres son inútiles y no es cierto”, planteó sobre su la herramienta social que busca identificar e individualizar las privaciones que afectan a cada familia.