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Por Lucas Elmallián
Un “clásico en paz” fue lo que se vivió, al menos, en el lobby de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicación (Ursec) mientras se llevaba a cabo la subasta por espectro radioeléctrico para desplegar el 5G. Allí Movistar y Claro adquirieron sus bloques para prestar este servicio sin que hubiera puja. A pesar de haber participado del proceso competitivo, ambas empresas tienen recursos presentados ante el Ejecutivo que se mantienen sin resolver.
A diferencia de subastas pasadas en el organismo, en esta ocasión las delegaciones de los participantes no usaron vestimenta formal y calzado deportivo, por si tenían que subir escaleras o correr para presentar su oferta por el bloque en pugna.
Con la Ursec casi vacía, en una punta del tercer piso estaba el equipo de Claro y en la otra el de Movistar, unidos por un pasillo que en su mitad tenía un reloj que podía definir la subasta. Si se presentaban ofertas por un mismo valor, por parte de ambos operadores, quien la hubiese presentado antes era quien ganaría esa instancia de puja.
Sin embargo, esto estuvo lejos de suceder. Al comenzar la primer ronda de la primer etapa -de tres en total-, la oferta inicial de cada uno de los agentes bastó para decidir el resto de las seis rondas que le seguirían.
De los tres segmentos que se habían dispuesto para asignar de la banda de 3,5 GHz, que permite el despliegue de la red de 5G, Claro ofertó US$ 28,1 millones por el bloque de 3.300-3.400 MHz, a las 10:03 de la mañana. Casi dos minutos después, Movistar presentó su sobre con una oferta de US$ 28,05 millones por el bloque de 3.700-3.800 MHz. La base era de US$ 28 millones.
Al no haber disputa por los bloques ofertados, las últimas dos etapas de la subasta contaron con dos rondas, a diferencia de las tres que tuvo la primer etapa. A las 12:14 horas, con diferencia de seis segundos entre las ofertas presentadas por las empresas, se cerraban las adquisiciones de los segmentos.
Mientras tanto, estos valores determinaron el precio que deberá pagar Antel por el bloque que le fue asignado previo al proceso competitivo. De acuerdo al decreto del Ejecutivo que dio lugar a la subasta, el ente deberá pagar el promedio del valor de los otros dos bloques.
Por lo tanto, pagará US$ 28,075 millones por el segmento de 3.600-3.700 MHz.
Si bien cada uno de los segmentos de 100 MHz -tope de adquisición de espectro establecido para cada uno de los operadores- requiere de tecnología específica para el despliegue de su red, el director de la Ursec por el Frente Amplio, Pablo Siris, explicó que no tienen diferencias “importantes” entre ellas.
Luego de finalizada la subasta, la presidenta de la Ursec, Mercedes Aramendía, afirmó en rueda de prensa que el proceso “estuvo dentro de lo esperado” y que el Rentas Generales recaudará, con estas ofertas, en el entorno de los US$ 84 millones.
Además, los operadores tienen 30 días para pagar el 25% del valor del bloque adquirido, como está estipulado en las bases y condiciones de la subasta, y, con esto, ya podrán comenzar a desplegar las redes.
Del pago total a realizar, cada empresa descontará lo abonado por cada “punto de elegibilidad” (US$ 350.000) comprado para la subasta, los cuales le permitían a los competidores hacer aumentos en sus ofertas o abstenerse de hacerlos si estuviesen mandatados a hacerlo por las etapas correspondientes en la subasta.
En la primer ronda, Claro comenzó con cuatro “puntos de elegibilidad”, por los que abonó US$ 1,4 millones, y Movistar empezó con ocho, por los que pagó US$ 2,8 millones. Sin embargo, ambas empresas finalizaron la subasta con cuatro puntos, ya que Movistar utilizó los propios para no tener que aumentar su oferta inicial.
Un “impuesto” de US$ 60 millones
Al finalizar la subasta, Quiroga López también se refirió sobre su posición respecto al precio base. Sobre esto, dijo que es como si “le hubieran puesto un impuesto de US$ 60 millones”, porque se están pagando “alrededor de US$ 20 millones extra por cada lote”, en comparación con otros países, como Finlandia que el precio “normalizado” (traído a Uruguay) de un bloque sería US$ 10 millones. Además, destacó que el “exceso” de US$ 20 millones equivale casi al 50% de una red de 5G en Uruguay para operadores que ya están instalados en el país.
Por otra parte, sostuvo que la “desigualdad competitiva” de la subasta “viola el tratamiento de igualdad a los inversores”, generando un “mal precedente” como “conducta del país”.
Recurso
Al momento de retirarse las delegaciones, el directivo regional de Claro, Alejandro Quiroga López, señaló que desde la publicación del decreto, encontraron discrepancias tanto desde lo “legal como de lo que se consideraría lo más conveniente para el desarrollo del 5G en Uruguay”. Asimismo, Quiroga López explicó que los recursos presentados ante el Ejecutivo, basados en el precio base fijado para cada bloque de la subasta y la “desigualdad competitiva” que presentaba la preasignación del espectro de Antel, aún no se han resuelto.
Si bien señaló que hay aspectos de estos recursos que están superados con la realización de la subasta (el precio base), aún se mantiene la “igualdad”, de que “la carrera empiece para todos saliendo al mismo tiempo”.
En este sentido, dijo que no les parece “justo”, que en una competencia, “uno salga una hora o cinco días antes que el otro”, ya que Antel pudo importar con anticipación la tecnología para desplegar la red de 5G, mientras que ellos aún no tenían asignado su bloque.
Al ser consultada Aramendía sobre si está previsto establecer una fecha para que los operadores comiencen a ofrecer sus servicios de 5G al mismo tiempo, señaló que entiende que “por ahora no ha sido considerado” y que la “voluntad del gobierno” es “que el desarrollo del 5G empiece a la brevedad”.