Uruguay necesita volver a construir acuerdos estratégicos que trasciendan los períodos de gobierno si aspira a consolidar un modelo de desarrollo sostenible. Esa fue una de las principales reflexiones de Ramón Méndez Galain, exdirector nacional de Energía y uno de los impulsores de la transformación de la matriz energética del país, durante una entrevista realizada por el economista Javier de Haedo para el podcast Nominal, del Observatorio de la Coyuntura Económica de la Universidad Católica del Uruguay.
Para Méndez, el desafío de “un país pequeño como Uruguay” es “no competir en todo”. Lo resumió como “producir y vender soluciones al mundo”. “Tiene que vender productos boutique, tiene que especializarse en determinados aspectos en los cuales puede ser más competitivo. Y va a competir siempre mucho mejor si en lugar de vender simplemente granos de soja o algo que es por definición un commodity, se pone a vender cosas o a producir cosas que son mucho más especializadas”, explicó.
En ese sentido, el exjerarca consideró que se debe avanzar hacia una economía basada en el conocimiento. "Tenemos que tener una estrategia de desarrollo del país", aseguró.
Consultado sobre el hidrógeno verde, Méndez aseguró que representa una oportunidad relevante para Uruguay, aunque advirtió que el mercado internacional todavía no alcanzó el nivel de madurez necesario para un despliegue masivo. “El problema es que todavía el mercado no se desarrolló, porque todavía es muy caro producir hidrógeno verde. Estamos como estábamos en relación a la eólica y a la solar hace 30 años, donde sabíamos que la íbamos a precisar, pero los costos todavía no permitían penetrar en el mercado”, dijo.
Esos costos elevados, dijo, generan que todavía no exista una demanda global de este tipo de energía. “Parecía hace unos cuatro años que el hidrógeno verde venía con todo, pero no estamos ahora en ese lugar”, sostuvo, aunque dijo estar convencido de que en el futuro Uruguay será un productor importante de este nuevo combustible. “La pregunta es en cuánto tiempo”, resumió.
Durante la entrevista también se refirió a los desafíos que plantean la inteligencia artificial y la educación. Sostuvo que la formación de las nuevas generaciones debe orientarse menos a la acumulación de conocimientos específicos y más al desarrollo de capacidades para aprender durante toda la vida, adaptarse a cambios tecnológicos permanentes y generar innovación. A su entender, el principal riesgo es que la tecnología amplifique las desigualdades si no se acompaña de una transformación del sistema educativo.
Finalmente, Méndez advirtió sobre el deterioro de la calidad del debate público y la creciente dificultad para construir consensos políticos. "La política se está transformando en que no importa lo que yo haga porque el otro es mucho peor que yo. Es eso de hacer política tratando de demonizar al otro", afirmó.